CUANDO EL MONSTRUO ESTÁ EN LA FAMILIA

GENERAL

El caso de la niña de Hipólito Yrigoyen volvió a poner en tapete la problemática. Cifras y voces que grafican la dimensión del flagelo en Misiones. Las claves para entender y atender la cuestión.

La llegada al hospital Materno Neonatal (HMN) de Posadas, el 15 de mayo último, de una niña de 12 años con signos de haber sufrido el legrado de un embarazo de cuatro meses que fue consecuencia de un abuso sexual, significó un duro golpe para la sociedad y volvió a poner sobre tapete una problemática tan arraigada como actual en Misiones: los abusos intrafamiliares.

Si bien es complejo arribar a estadísticas generales y definitivas, las estimaciones que hacen  los especialistas en la materia indican que a nivel país prácticamente el 80% de los delitos contra la integridad sexual son cometidos dentro del hogar y en perjuicio de niños, niñas y adolescentes en condiciones de vulnerabilidad.

En ese escenario, Misiones no sólo no es la excepción a la regla, sino que, en contrapartida, aparece como una de las zonas con contextos más alarmantes a nivel nacional. “Los abusos sexuales contra niños son una problemática que está marcada a fuego en Misiones por una cuestión cultural. Nosotros trabajamos en distintos lugares del país y notamos que en Misiones es una realidad constante”, graficó, de manera tajante, Alejandra Perinetti, directora de la Aldeas Infantiles SOS Argentina, organización que trabaja en Oberá desde 1979. 

Casos como el mencionado al principio confirman la gravedad de la problemática que hoy aborda en este nuevo informe, basado en un relevamiento de datos y en la consulta a especialistas de diversas disciplinas que a diario trabajan en la cuestión.

Ese 15 de mayo, la niña de tan solo 12 años debió ser trasladada de urgencia desde Hipólito Yrigoyen, luego de ingresar a un Caps de la zona con dolores abdominales y constatarse que había padecido un aborto incompleto (se investiga si fue espontáneo o provocado) que además ponía en riesgo su vida.

Una vez derivada a Posadas, la niña fue intervenida quirúrgicamente y afortunadamente su cuadro de salud fue estabilizado, pero la situación expuso que había sido víctima de un abuso sexual del cual ni siquiera su madre tenía conocimiento.

La investigación realizada estableció que el sospechoso es un joven de 18 años -amigo del tío de la víctima- y que el abuso se habría perpetrado una noche de enero cuando el implicado llegó a la casa de la niña y luego de consumir bebidas alcohólicas perpetró el abuso para huir al día siguiente. El hombre está detenido e imputado.

Desafortunadamente, el caso de esa niña no se trata de un caso aislado, ni mucho menos, dado que situaciones contra la integridad sexual son una constante en todas las esferas y niveles de atención, desde ONG’s hasta comisarías, juzgados y tribunales.

En ese contexto, todas las fuentes consultadas para este informe arribaron a varios puntos en común, entre ellos: que las condiciones de encierro generadas por la pandemia de coronavirus incidieron en un incremento de los casos; que los factores pobreza, hacinamiento y exclusión tienen un gran incidencia en la cuestión; y que la participación comunitaria es una de las claves para combatir el drama, fundamentalmente a la hora de aprender a interpretar las señales de alerta y comprender que denunciar no sólo ayuda a romper la cultura del silencio sino también significa salvaguardar una víctima indefensa y totalmente vulnerable. 

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