Querella y fiscalía solicitan elevar a juicio causa por abuso a una niña

POLICIALES

El acusado permanece alojado en la Unidad Penal II y afronta una pena de hasta 20 años de cárcel. El rol del padre de la víctima fue clave para dar con el sospechoso, en Alberdi.

A principios del 2020 varios medios nacionales se hicieron eco del caso de un padre que buscó y encontró al acusado de violar a su hija, entonces de 13 años. Luego el implicado, según declaró la madre de la menor, habría confesado la autoría del hecho.

Más tarde la víctima ratificó la acusación en Cámara Gesell y el Juzgado de Instrucción Uno de Oberá dictó la prisión preventiva por abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo. El imputado permanece alojado en la Unidad Penal II y afronta una pena de hasta 20 años de cárcel.

En este contexto, la semana pasada la fiscalía y la querella que representa los intereses de la menor presentaron el requerimiento de elevación a juicio.

Vale mencionar que en un principio la madre de la menor minimizó la acusación e incluso visitaba al implicado en su lugar de detención.

Es más, en el inicio de la causa la progenitora estuvo a un paso de ser imputada por encubrimiento, ya que hubo indicios de que ayudó al sospechoso durante el año que se mantuvo prófugo.

De todas formas, en una oportunidad en la que la mujer accedió a una breve entrevista con su concubino por una cuestión de previsión social, el implicado le habría reconocido su responsabilidad en el hecho, lo que terminó por convencerla de los dichos de su hija.

En tal sentido, según declaró en una ampliación testimonial, la mujer le dijo que le cuente la verdad y su concubino se excusó diciendo “la guaina me buscaba y después me denunció”, precisó una fuente con acceso al expediente.

Esta presunta confesión terminó por sepultar la relación de pareja y sumó elementos en contra del sospechoso.

Pidió auxilio
El hecho que se investiga salió a la luz cuando la menor se fugó de su casa en jurisdicción de la localidad de Alberdi y, en primera instancia, las autoridades lo catalogaron como una “travesura” propia de la edad. Transcurridos un par de días fue hallada en casa de una familia conocida y restituida a su madre, en la zona rural.

Pero una semana más tarde la niña volvió a desaparecer, lo que resultó una desesperada estrategia para escapar del infierno que vivía a manos del concubino de su progenitora.

Al ser ubicada por segunda vez e indagada por los efectivos policiales, declaró que su padrastro la violaba y amenazada para que no le cuente a nadie su calvario, tras lo cual fue radicada la correspondiente denuncia.

Una comisión policial llegó hasta la chacra donde residían, pero el acusado no estaba ni tampoco regresó en los días posteriores.

Transcurrieron varios meses y la Policía no lograba dar con el implicado, que fue declarado rebelde por la Justicia. Es más, se mantuvo prófugo durante un año.

Ante la impunidad que gozaba el sujeto, el padre de la víctima se decidió a buscarlo por sus propios medios, para lo que destinó sus horas de descanso como empleado municipal de Oberá.

Cada vez que tuvo un dato se lo entregó a las autoridades, pero no había novedades. La justificación de los efectivos de la Comisaría de Alberdi era que el prófugo se enteraba que lo buscaban y lograba escapar.

Incluso, luego se confirmó que votó sin ningún inconveniente en las elecciones de octubre del 2019, lo que puso en evidencia las limitaciones de la pesquisa.

Padre coraje
Frustrado por la falta de respuestas, el padre de la víctima intensificó la búsqueda y descubrió que el sospechoso estaba viviendo en la misma casa que su hija, en una propiedad de ruta provincial 6, límite con Campo Viera.

Durante días hizo guardia oculto en inmediaciones del lugar hasta confirmar la presencia del depravado. Luego dio aviso a la Policía y finalmente lograron detener al acusado.

Efectivos de la Brigada de Investigaciones de la UR II realizaron tareas encubiertas y lo aprehendieron cuando salía de realizar un trámite en la delegación de la Anses, en Oberá.

“Estuvo un año prófugo, alternando diferentes lugares de residencia, pero se sospecha que siempre en cercanías de la casa de la víctima. Por último se habrá confiado y regresó a vivir a la misma propiedad. Lo que no imaginaba era que el padre de la nena lo estaba siguiendo y fue quien lo entregó a las autoridades para que sea juzgado”, comentó una fuente.

La denuncia de la menor fue radicada en diciembre del 2018, luego que relató lo que padecía a manos del concubino de su mamá. Pero el sospechoso se dio a la fuga y la víctima regresó a la chacra con su madre y sus hermanos, el más pequeño hijo del acusado.

Sobre la demora en dar con el sujeto, los investigadores argumentaron que la búsqueda se vio dificultada por tratarse de un entorno rural de gran extensión. Incluso, el implicado es oriundo de la zona y conoce en detalle los intrincados caminos, picadas y parajes. Tampoco se descarta que haya contado con asistencia de algunos familiares y amigos durante los meses que permaneció prófugo.

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