El último detenido por la balacera de la madrugada del domingo 13 de junio podrá declarar hoy. El magistrado instructor podría definir los presuntos roles de los seis detenidos. Se barajan dos excarcelaciones supeditadas al expediente.

El último detenido bajo sospechas de participar de la balacera contra una vivienda del barrio A3-2 durante la madrugada del domingo 13 de junio pasado y que acabó con la vida de Cristian Andrés Sotelo (41), será indagado hoy por Ricardo Walter Balor, titular del Juzgado de Instrucción 6 de esta capital.

Conocido como “Pitoka”, tiene 37 años y fue aprehendido por el propio juez instructor en una vivienda de Villa Sarita el lunes al mediodía tras un operativo desplegado por investigadores de la Dirección Homicidios que lo buscaban intensamente desde el jueves de la semana pasada.

Tras el cerrojo de los pesquisas, el juez dio la orden de arresto y el sospechoso fue trasladado a la comisaría Décima, jurisdicción de la Unidad Regional X, a menos de cien metros donde “Casimiro” Sotelo fue acribillado cuando intentaba proteger a su sobrino de los disparos que varios hombres efectuaron contra el inmueble.

La indagatoria de “Pitoka” cerrará la ronda iniciada con los seis detenidos previos, uno de los cuales ya fue beneficiado por la excarcelación pero seguirá supeditado al expediente por “homicidio calificado” que instruye el juez Balor.

Fuentes en contacto exclusivo, adelantaron que dos jóvenes más podrían ser liberados en las próximas horas pero no quedar sin responsabilidad en la causa.

Estas medidas serían definidas por estas horas con la resolución de las prisiones preventivas pertinentes para cuatro de los detenidos que habrían encabezado el ataque pistolero: “El Garrafero”, “Belco”, “Cafú” (27 y detenido el viernes pasado en Ñu Porá. Garupá) y “Pitoka”.

Según las mismas fuentes todos fueron ubicados por testigos de la balacera que se cobró la vida del entrenador de fútbol infantil y de mujeres, “Casi” Sotelo.

Tal como lo adelantó este diario, de las testimoniales surgió que un familiar de la víctima declaró y apuntó que “El Garrafero” como el primer cabecilla del ataque armado pero de otros testigos se sumaron los motivos para las detenciones de los dos últimos sospechosos.

De acuerdo a lo que declaró en su momento un sobreviviente los disparos, “El Garrafero” y “Pitoka” formaban parte del grupo que disparó a quemarropa contra el entrenador de fútbol.

A las 6.30 del domingo 13 de junio Cristian Sotelo, conocido en el barrio como “Casimiro”, murió de un tiro en el pecho. También resultaron heridos con arma de fuego su sobrino y otro joven que lo acompañaba.

Los agresores, según supo la policía por testigos, abrieron fuego desde al menos tres vehículos y en más de veinte ocasiones (dato que surgió de la cantidad de casquillos de bala hallados en la escena). En la autopsia extrajeron un proyectil 9 milímetros del corazón de la víctima fatal.

La sangrienta escena se registró pocos minutos después que un sobrino y amigos de “Casimiro” Sotelo discutieran y se pelearan en una vivienda próxima donde se realizaba una fiesta clandestina.

Este evento se realizó a cien metros del edificio central de la Dirección General de Seguridad de la Policía de Misiones, sobre la costanera Sur de Posadas. Pero también es llamativo que la fiesta no habilitada por la vigencia del aislamiento obligatorio por la pandemia de COVID-19, se llevara a cabo a la vuelta de la comisaría Décima de la UR-X con automóviles y camionetas estacionadas enfrente al inmueble de la celebración y hasta obstruyendo el tránsito, según los relatos colectados por los investigadores.

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