Silvana Labat, del Observatorio de Violencia de Género del Instituto Provincial de Estadísticas y Censos expuso que de acuerdo al último registro, en 2020, la Policía de Misiones contabilizó más de 22 mil denuncias por violencia familiar y de género. En ese sentido, señaló que en más del 90 por ciento de los casos denunciados, “las víctimas afirman sufrir violencia física, psicológica y económica”.

El número de denuncias realizadas el año pasado muestra un leve aumento en relación al 2019. En ese sentido, Labat manifestó, que “no nos asusta el número, celebramos que aumente porque quiere decir que cada vez más gente se anima a denunciar”.

Los datos fueron recolectados y procesados por el Instituto Provincial de Estadística y Censos de la Provincia de Misiones (Ipec) a través de diferentes organismos que intervienen en situaciones de violencia, tales como la Policía, la Línea 137 y la 102, entre otros estamentos públicos y privados.

“Nos preocupa lo que no se denuncia, lo que no sabemos. Al no conocer la realidad no podemos accionar con la política pública”, añadió.

En ese sentido, enfatizó que “el problema siempre existió pero la gente no denunciaba, a partir de un cambio de paradigma, empieza esto a tomar otro tinte y las personas comienzan a animarse a denunciar”.

“Desde que comenzamos a medir las denuncias por violencia familiar y de género notamos un aumento importante en la cantidad de denuncias”, afirmó.

Con respecto al tipo de violencia, sobre los casos intervenidos con datos referidos, el 75% fue de violencia familiar y el 25% de otro tipo de violencia.

Indicó que el 80 por ciento de las víctimas son mujeres. “Son víctimas jóvenes, de 21 a 30 años, le siguen el rango de 11 a 20 años”. 

“La población víctima de violencia es muy joven, los agresores son las parejas actuales y ex parejas de las víctimas en más del 52 por ciento de los casos”, expresó con preocupación. 

Otro dato preocupante es que el 12 por ciento de niños de 0 a 12 años son víctimas de violencia. 

Por otra parte, la funcionaria apuntó dos aspectos claves a trabajar. “En líneas de acción que puedan ayudar a estas mujeres a solventarse económicamente, y sobre qué hacemos con el agresor, para que el ciclo de violencia se corte. Ese agresor necesita también acceder a una atención psicológica, ser tratado para poder revertir su conducta”.

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