Mediante un abogado, la joven y su familia buscan formar parte del proceso para poder tener acceso al expediente y pedir pruebas. Esperan respuestas del Juzgado.

La familia de la joven de 21 años que denunció un abuso sexual en su departamento en Posadas hace casi dos semanas hizo la solicitud para constituirse como querellante particular en la causa, trámite al que las autoridades del Juzgado de Instrucción Siete de Posadas, a cargo del juez Miguel Mattos, dieron curso.

Según detallaron fuentes con acceso al expediente, las partes fueron notificadas de la solicitud formulada por el abogado que representa a la víctima y si no hay planteos u oposición serán aceptados. En los próximos días podría haber novedades al respecto.

De materializarse el pedido la querella podrá – a grandes rasgos-  tener acceso a la causa y solicitar medidas de prueba que crean necesarias para el esclarecimiento del hecho. También están habilitados a formar parte de las audiencias testimoniales.

Asimismo, en cuanto a los testigos del hecho, durante esta semana comparecieron al Juzgado varias personas que intervinieron en el hecho. Policías y testigos contaron lo sucedido la madrugada del domingo 5 de diciembre, aunque – dijeron las fuentes – de esos relatos no surgió nada distinto y nuevo de lo que ya se sabía.

Como viene informando este medio fueron las patrullas de las comisarías Decimosexta y Segunda que estaban haciendo operativos en la vía pública por el cierre de los boliches acudieron a un edificio ubicado sobre la avenida Lavalle (se omiten más detalles para preservar la intimidad de la víctima) ante un llamado del 911.

Según pudo establecer, unos vecinos de la joven escucharon en medio de la noche varios ruidos provenientes de la habitación y decidieron llamar a la Policía. “Gritos, golpes y hasta arcadas”, manifestaron.

Fueron situaciones de mucho terror, al punto que se atrincheraron contra la puerta por miedo a que ingresen a su casa.

Las comisiones sólo pudieron entrar con la colaboración de otro inquilino que bajó a abrirles y fueron guiadas hasta el piso donde estaba ocurriendo el hecho. Una vez allí la comisión policial golpeó la puerta – que no estaba llaveada – sin respuestas hasta que decidió ingresar.

Fue entonces cuando se toparon con la terrible y evitaron lo que podría haber terminado en un femicidio. La víctima estaba totalmente desnuda, amordazada con una cinta de embalaje que, además de cubrirle nariz y boca, le rodeaba el cuello.

El agresor, que fue separado de la muchacha por los efectivos, tenía sólo el torso cubierto.

Los efectivos liberaron de forma inmediata a la muchacha, que se encontraba con pocos signos de vida y el rostro totalmente colorado por la falta de aire y la asfixia que el detenido ejercía sobre ella. También tenía signos de haber sido golpeada en el rostro.

En el mismo lugar pudieron reanimarla y luego la trasladaron al Hospital Madariaga, donde fue atendida. Horas más tarde formalizó su denuncia ante la Policía de Misiones, en la cual manifestó que no conocía al acusado y que se despertó en medio de la noche con el desconocido arriba suyo.

Detalló que perdió la conciencia por la asfixia y recién la recobró cuándo estaban los efectivos en su casa. Se espera que esté en condiciones para ratificar sus dichos ante las autoridades del Juzgado.

Silencio y polémica coartada

En cuanto al implicado, fue identificado como Pedro Alejandro N. (26), un estudiante de medicina radicado en Santo Tomé que el año pasado volvió a la capital provincial, de donde es oriundo, debido al avance de la pandemia por coronavirus. Se trata de un hombre de contextura física robusta, que en sus redes sociales se exhibe como practicante de artes marciales.

Lo trasladaron el último viernes al juzgado. Allí designó un abogado particular, el letrado Federico Tilli, y se abstuvo de declarar. Sin embargo, este medio pudo saber que en los últimos días cambió de letrado e hizo la designación de forma remota. Su nueva defensa, de todas formas, hasta ayer a la noche no se había acercado a completar el trámite.

Lo que se pudo saber es que lo que buscaran sus nuevos asesores es probar que el imputado y la víctima se conocieron esa noche en un boliche y que se fueron juntos al departamento de la joven. Respecto al presunto abuso, la polémica coartada es que estaba practicando sadomasoquismo consensuado.

Por ahora nada de esto está reflejado en el expediente. A Alejandro se lo acusa de femicidio en grado de tentativa y delito contra la integridad sexual. La Justicia espera aún los informes médicos para definir la acusación por el abuso. De todas formas un informe preliminar detectó lesiones compatibles con una agresión sexual, además de escoriaciones sufridas por parte del agresor.

Asimismo, fuentes ligadas al proceso señalaron  sobre este punto que la prueba clave es la declaración de la víctima y nada puede analizarse de forma independiente, sin su testimonio. Lo que diga la joven en sede judicial, una vez que los profesionales que la están conteniendo y atendiendo lo aprueben, será central.


Claves del caso

El hecho. Los hechos investigados ocurrieron el día domingo 5 de diciembre, en un edifico sobre la avenida Lavalle de Posadas. La Policía fue alertada mediante un llamado al 911.

La escena. Las comisiones policiales encontraron al detenido sobre la víctima, quien se encontraba desnuda e inconsciente, con la boca y la nariz tapadas por una cinta.

Pruebas. Los investigadores del Juzgado de Instrucción Siete de Posadas esperan los análisis de las cámaras de seguridad del lugar. También la declaración de la víctima en sede judicial.

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