Efectivos de Eldorado secuestraron ayer por la mañana cuatro toneladas de droga en Montecarlo. Algunos kilos tenían el logo de la banda creada por el Negro Rojas.

Efectivos de Gendarmería Nacional incautaron ayer poco más de cuatro toneladas de marihuana que estaban siendo trasladadas en un camión. Los bultos estaban al fondo del semirremolque, disimulados en aserrín, y por el hecho los centinelas detuvieron al chofer.

Lo que llamó la atención de los efectivos que participaron del operativo fue la aparición de algunos panes marcados con el logo del Primer Comando de Frontera (PCF), organización narco creada por el Néstor Fabián Rojas desde la cárcel de Ezeiza para emular a organizaciones carcelarias como el PCC.

Se trata de la tercera incautación en la que aparece esta sigla desde que está alojado en la cárcel de Marcos Paz, un presidio de máxima seguridad donde comparte celda con el líder de Los Monos, Guille Cantero.

Al detalle, el cargamento no estaba íntegramente compuesto por estos ladrillos, si no más bien unos pocos mezclados con otros de diferentes características y envoltorios. Por eso la principal hipótesis es que se trata de un remanente que no llegó a ser movido cuando el PCF estaba operando. 

El procedimiento de la víspera fue realizado por efectivos del Escuadrón X de Eldorado sobre la ruta nacional 12, a la altura de la localidad de Montecarlo. Según dijeron fuentes de la fuerza, todo empezó el lunes por la tarde, cuando una patrulla que circulaba por la arteria vio al vehículo de grandes dimensiones ingresar a un camino alternativo, algo que les pareció sospechoso.

Por esta razón se montó una vigilia y un control vehicular para esperar su salida, algo que ocurrió en las primeras horas de sol. El conductor detuvo su marcha en el lugar y los efectivos le solicitaron la correspondiente documentación mientras la perra entrenada Loana rodeaba el semi.

Con su actitud, el animal confirmó las sospechas, por lo que se dio intervención al Juzgado Federal de Eldorado, a cargo del juez Miguel Ángel Guerrero, quien dio la orden de que todo sea trasladado al escuadrón para una inspección más exhaustiva.

Allí, una vez que extrajeron los bultos de aserrín apareció el cargamento. Se contaron 233 bultos con marihuana que pesaron 4.002 kilos con 110 gramos. Habían panes con diferentes envoltorios, pero se destacó una partida azul con un dragón mordiéndose la cola y las letras PCF en rojo.

Antecedentes

La última vez que habían aparecido estos envoltorios fue el 15 de enero de este año. Entonces efectivos del Escuadrón de San Ignacio de la misma fuerza secuestraron seis toneladas de marihuana en Candelaria, luego de que un camión con patente brasileña sospechoso fuera detectado en el peaje de Santa Ana.

Por el procedimiento un chofer argentino fue detenido.

El otro hecho ocurrió, llamativamente, un día antes, pero en Brasil.

Según reportaron medios del vecino país, cerca de las 23.30 de ese día los uniformados de la Policía Rodoviaria Federal apostados sobre la ruta BR -277, en la localidad de Cascavel – a unos 140 kilómetros de Foz de Iguazú – detuvieron la marcha de un camión para control. Le indicaron al conductor que se orille, pero para sorpresa de todos en esa maniobra el hombre saltó del rodado aún en movimiento y se perdió amparado por la vegetación y la oscuridad.

El camión siguió su camino y tuvieron que advertirle a los autos que pasaban para que no ocurriera un accidente. Finalmente se detuvo solo, dando inicio a los controles de rigor. En total se hallaron en el semirremolque térmico 49 fardos que pesaron un poco más de 1124 kilogramos. En cuanto al chofer, pese a las búsquedas, no fue hallado.

Según se pudo saber en base a información sensible de la causa que investiga a Rojas, ese camión había sido comprado con dinero que él ordenó se girara a Brasil. Al respecto, la mujer que compró el rodado es pareja de José Silva Aguiar, asociado a Bala na Cara y detenido en San José (Misiones) en septiembre del 2019 junto a tres cómplices con un importante armamento y ropas truchas de la Policía Federal Argentina.

Rojas siempre dijo desconocer a este grupo de delincuentes, pero las investigaciones arrojaron que él mismo los había contratado en el marco de un plan para secuestrar a un empresario fuerte de la provincia con la complicidad de Luis Miguel Baden – posadeño luego detenido por el plan para matar al juez Verón -. Esta secuencia reafirma su estrecha relación.

Volviendo al camión, la alerta sobre su patente arrojó que ingresó al país desde Brasil por el puente internacional Tancredo Neves el 8 de enero, vacío y con el conductor señalado. Los registros indican que volvió a salir por el mismo lugar el 14 de enero, horas antes de caer en Cascavel, por lo que todo indica que cargó la droga en Misiones.

Investigadores judiciales y de Procunar esperan el avance de estas causas para saber si Rojas estuvo detrás de ambas logísticas,  algo que sospechan firmemente, pero no se puede descartar que se trate de movimientos independientes a él, de cargamentos que no llegaron a ser movidos antes de que su banda sea desmantelada el 12 de noviembre del año pasado, cuando se concretaron doce allanamientos, entre ellos la cárcel de Ezeiza -donde estaba alojado- y la Unidad Penal VI -donde se encontraban un cómplice -.

Ese golpe había sido el resultado de investigaciones, escuchas y seguimientos que permitieron la incautación de 11.000 kilogramos de marihuana y 30 de cocaína en varios procedimientos.

En marzo de este año, la Justicia Federal resolvió el procesamiento con prisión preventiva de Rojas (44) y sus cómplices. Al iguazuense se lo acusa de organizador y financista del delito tráfico ilícito de estupefacientes agravado por haberse cometido con violencia y por la intervención de más de tres personas y se ordenó un embargo de 10 millones de pesos sobre sus bienes.

La determinación estuvo a cargo de la jueza Verónica Skanata, titular del Juzgado Federal de Posadas, quien hizo lugar al pedido de la Fiscalía Federal y la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), dirigida por Diego Iglesias.

Sin embargo, su figura no termina de desaparecer y el temor de que se asocie con su compañero de celda, a quien le incautaron varias veces equipos de comunicación, es cada vez más latente.


En cifras

233
El peso exacto de la droga fue de 4.002,110 kilos, según detallaron fuentes de la fuerza. Estaba dividida en 233 bultos con diferentes ladrillos.

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