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El ministro Moroni confirmó que se buscará llevar esa pauta del aumento del salario mínimo en las negociaciones y con acuerdos por doce meses. Los gremios quieren pactos más cortos.

El Gobierno blanqueó ayer su apuesta a una pauta de aumento del salario mínimo del 40% para este año como mecanismo de anclaje de las expectativas inflacionarias. El ajuste deseado por la administración de Alberto Fernández está por encima del 33% que había plasmado Economía en el proyecto de Presupuesto 2022 (frustrado por la oposición) pero muy por debajo del 55% de variación del costo de vida que estimaron las consultoras privadas que vuelcan sus informes en el Banco Central.

En cualquier caso el proyecto contempla la posibilidad de revisiones para sostener el poder adquisitivo de los salarios pactados aunque insiste en una duración de 12 meses en los acuerdos cuando varias organizaciones sindicales adelantaron que este año buscarán entendimientos más cortos para cubrirse de la inflación.

La previsión salarial fue expuesta por el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, quien adelantó además que a fin de este mes convocará a una nueva sesión del Consejo del Salario. El piso de ingresos en la actualidad es de $33.000 y de marzo de 2021 al mismo mes de este año habrá registrado una suba de 52,78%, algo más de un punto por arriba de la inflación. En declaraciones radiales el funcionario dijo que para el esquema de paritarias prevé “trabajar con una pauta de 40%” que incluirá “revisiones a los seis o siete meses” de la firma del ajuste salarial de cada convenio colectivo de trabajo.

En línea con el cierre inflacionario de 2021 los gremios con mayor poder de negociación cerraron sus acuerdos iniciados el año pasado con ajustes en torno del 54%. En las últimas semanas se acoplaron a esos valores Comercio, el sindicato de mayor volumen de afiliados (más de un millón) del sector privado, y los estatales.

Para este año el único sindicato con visibilidad que cerró su acuerdo paritario fue la Federación de la Industria Aceitera, con 39% de aumento. En tanto que la Asociación Bancaria ayer llegó a un entendimiento con las cámaras del rubro financiero para otorgar dos sumas puente a los empleados equivalentes a entre el 8 y el 12% de sus sueldos por los meses de enero y febrero.

Para repetir el mecanismo del año pasado el Ejecutivo se para sobre el comportamiento que tuvo el salario registrado. Según la cartera laboral entre diciembre de 2020 y el mismo mes del año pasado el sueldo de los trabajadores formales (privados y estatales) creció en promedio 53,42%, dos puntos y medio por encima de la inflación anual. Es decir que en ese recorte, se cumplió la premisa oficial de que los sueldos el año pasado le ganarían a la inflación.

Sin embargo, ni la diferencia fue tan sustantiva como habían prometido los funcionarios para que hubiese una recuperación efectiva del poder adquisitivo, ni el universo exhibido es tan representativo por dejar al margen todo el empleo no registrado, que en la actualidad oscila el 33% de la población económicamente activa.

En otros reportes oficiales ese segmento de trabajadores sufrió la mayor pérdida contra la inflación, por casi 14 puntos de distancia. En estos puntos el equipo económico destaca el impacto de la pandemia sobre el mercado laboral en 2020 y 2021 y también que el salario registrado hubiese tenido este año una diferencia a favor incluso en un contexto de suspensiones que alcanzaron a 700 mil trabajadores, con reducción de sueldos, en el peor momento de la crisis sanitaria.

En cuanto al salario mínimo, la expectativa oficial en la convocatoria confirmada por Moroni es proyectar ese mismo 40% para la variación del piso de ingresos de este año. El valor no tiene tanta trascendencia sobre los sueldos de la actividad privada como la que representa su impacto directo sobre el valor de los planes sociales (en general pagan la mitad del mínimo, vital y móvil) a cargo del propio Estado.

En el mejor de los casos, repiten los funcionarios, el piso de sueldos oficia como referencia para los trabajadores informales en caso de contar con instancias de negociación con sus patrones. El año pasado, por primera vez desde que se reanudó esta instancia, hubo dos acuerdos por la espiral inflacionaria y la suba final fue 52,78%.