Tras la detención de una mujer colombiana por un crimen en su país, William Sierra, padre de la víctima. Espera que se haga la extradición

La vida en libertad en Misiones de Rocío Ruiz Quinteros (40) llegó, tal vez, a su fin en la jornada del miércoles en Posadas. La mujer de nacionalidad colombiana estaba radicada en la provincia desde el 2016, mientras en su país presuntos cómplices cumplen diferentes condenas por homicidio.

El asesinato ocurrió el 6 de julio del 2015 en la localidad de Florencia, a más de 500 kilómetros de distancia de Bogotá. La víctima fue identificada como Andrés Felipe Fierro Llano (24), quien apareció semidesnudo a la vera de una ruta en las afueras de la localidad con 20 machetazos y las manos atadas con su propia ropa. Lo habían sometido a una sesión de tortura.

Luego se descubrió que Quinteros y Fierro Llano eran amantes y que la pareja de ella lo descubrió y perpetró el plan de venganza que terminó en muerte. Su historia fue contada en octubre del 2017, en un artículo titulado “La Policía colombiana la busca por un homicidio y está radicada en Garupá”.

Sin embargo, el pedido de captura internacional, informó ayer la Policía de Misiones de forma oficial, se activó recién en enero del 2019. Tres años pasaron para que se dé cumplimiento a esa circular roja y ahora se inició proceso de deportación y extradición, conforme a lo solicitado por la Justicia Colombiana. 

En este marco, se entrevistó a William Sierra, padre de la víctima, quien desde Bogotá dio detalles de la participación de la mujer en la sangrienta secuencia y señaló que los elementos en los juicios llevados a cabo en su país reconstruyeron una participación activa en el asesinato.

“Esta señora estuvo presente en el homicidio con otros tres sujetos más en el departamento de Caquetá, en Florencia. Estos sujetos fueron capturados y condenados aquí en Colombia y nos hacía falta solamente capturar a esta señora Rocío Quintero. En un principio se hizo una primera captura en Posadas en 2017 pero desgraciadamente no se la pudo extraditar”, inició el hombre.

Los otros dos detenidos por este hecho son la ex pareja de Quinteros, Harold Villegas Barreda, el hermano de éste, Róbinson Damián Villegas Barrera y un remisero identificado como Ferney Ordóñez Quiguazú, quienes cumplen diferentes condenas. El principal señalado es Harold, quien confesó el crimen y deberá purgar 32 años.

Respecto de esto, William expresó que “gracias a Dios ya se adelantó el juicio aquí para determinar su autoría y su relación en los hechos y se levantó el pedido de extradición y captura. Supe que anteayer – por el martes- fue capturada allá. 

“Aparte de que se comprobó que estuvo en el hecho – detalló- por la misma declaración de los implicados y condenados, también se logró determinar que ella fue determinante para el homicidio de mi hijo. Esta mujer, aparte de estar presente cuando lo secuestraron y después que lo torturaron a la salida de Florencia, según los testimonios ella incitó a los tres sujetos para que cometieran el homicidio”.

El hombre comentó que la mujer y su hijo, que trabajaba para el Estado, se conocieron en la casa de la tía de Fierro Llano. El ambientalista se había instalado  allí debido a su trabajo y ella hacía las labores domésticas para la mujer, quien se convirtió en un elemento clave para llegar a la verdad.

“Se logró determinar que tuvieron una relación esporádica, de jóvenes y el esposo descubrió que tuvo una relación por parte de ella. Eso lo llevó a querer secuestrarlo, torturalo y asesinarlo junto a otros hombres y ella”, amplió.

Sobre la detención, tuvo agradecimientos a la Policía de Misiones y a Interpol, tanto en Colombia como en Argentina. Espera que pronto la mujer se trasladada a su país, donde – dice – “ya se le adelantó el juicio”. Es decir, que se realizó el proceso en su contra sin que estuviera presente.

La secuencia

El crimen del joven Fierro Llano primero se investigó como un ajuste de cuentas, pero tres meses después la pesquisa logró establecer que los teléfonos de Ruiz Quintero y su esposo Harold Villegas Barreda estuvieron la noche que desapareció la víctima frente a su casa. Incluso, cámaras de seguridad establecieron que un remís pasó por el lugar.

La mujer había aparecido en el radar de los investigadores debido a la información que brindó por entonces su jefa y tía de la víctima.

Según el propio asesino, Ruiz Quinteros le mandó mensajes al teléfono de la víctima y coordinaron encontrarse en la esquina de su domicilio. Una vez que éste subió al vehículo, lo abordó el marido, quien había descubierto la infidelidad al menos quince días antes. El coche recorrió la ciudad y terminaron descartando el cadáver antes de que amanezca.

Según dijeron, la intención desde un principio no era matarlo, pero todo se salió de control.

La situación del grupo se agravó cuando el sobrino de la pareja sospechada se presentó voluntariamente ante la Policía y entregó el teléfono que pertenecía al ingeniero asesinado, lo que terminó de comprobar toda la secuencia.

El joven, de 15 años, dijo que Harold Villegas Barreda le había encargado hacer el trabajo de inteligencia sobre la mujer ante la sospecha de que ella lo engañaba. Incluso, le ofreció dinero para que cometa el homicidio, pero él se negó. Luego le encargaron, bajo amenazas, que se deseche el aparato. Tampoco lo hizo.

De todas formas para la Justicia no era suficiente y la pareja huyó a Argentina para refugiarse en Misiones. Diez meses después, en mayo del 2016, Villegas Barreda volvió al país para atender a sus hijos y fue entonces que finalmente la Justicia lo detuvo y enjuició.

“Lo bajé del auto y le metí un par de rodillazos hasta que cayó. Tomé un machete y le pegué y le pegué. No medí las consecuencias”, dijo, sin inmutarse frente a la cámara en un documental realizado por la cadena Caracol que fue publicado en octubre del 2017 en los que se reconstruyeron estos detalles.

Sobre su entonces mujer el entrevistado expresó, contrario a lo que señaló el padre de la víctima, que al momento del hecho le decía “que no la vaya a cagar, que esto, que aquello, pero yo le dije que los que la cagaron fueron ustedes -en referencia a ella y Fierro Llano-”. El hombre expresó que después del hecho perdonó a su mujer, aunque admitió que posiblemente un día “iba a terminar matándola”. 

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