El método que utilizan la mayoría de las organizaciones sociales no es más que una manipulación de la sociedad basado en la violencia y el apriete

Durante las últimas semanas, los porteños tuvimos que padecer mientras íbamos a nuestros trabajos la violencia de los piqueteros que cortaron la 9 de Julio, la avenida más transitada del microcentro.

Recientemente, en una entrevista de televisión, debatí con referentes de la izquierda y les dije en la cara que su “método para hacerse oír” no es más que una manipulación de la sociedad basado en la violencia y el apriete, más allá de que esté maquillado como el derecho a la huelga.

Es por esto, y basándonos en la ineficiencia del gobierno de Rodríguez Larreta que no hace nada por contrarrestar esta medida, que desde el Bloque de Legisladores de La Libertad Avanza propusimos un proyecto de ley que busque respetar el derecho a la huelga de los piqueteros, pero al mismo tiempo, respete la libre circulación de los ciudadanos.

Este proyecto propone respetar el derecho de huelga brindándoles a los piqueteros un lugar específico para que puedan realizar su movilización. Un lugar que siempre considero correcto es el Autódromo. Por otro lado, los ciudadanos no sufrimos ningún efecto directo o indirecto del corte de calle.

Para ponernos en contexto, en las calles porteñas, en 2021 se hicieron casi tres piquetes por día hábil sumando un total de 713 cortes, contra 299 que se hicieron en 2020. Así, el salto interanual fue del 138%. Si se divide ese total de 713 por la cantidad de días hábiles del año pasado, se llega a que se realizaron 2,8 cortes diarios en promedio por cada jornada laboral.

No se trata de un proyecto especulativo. Cada una de las palabras insertas en esta medida que impulsamos desde la Legislatura porteña es reflejo del diálogo que tuve con miles de porteños y bonaerenses a lo largo de la campaña electoral del año pasado. Esto no solo afecta al eslabón productivo y a la cadena logística de los emprendimientos que precisan movilizarse por el centro de la Ciudad, hay un componente de hartazgo generalizado que resulta indisimulable entre cada uno de los damnificados por los cientos de cortes que se hacen anualmente.

El contexto social y económico actual pide soluciones distintas a las que ya se han dado. Los piquetes y las manifestaciones por las mejoras en las condiciones de vida existen desde hace décadas. Los políticos que toman las principales decisiones son, en esencia, los mismos que aquellos tiempos y sus soluciones vetustas.

El cambio debe darse desde la política, entendida como el ámbito en el que personas sin ambiciones distintas que las del bien de cada uno de los individuos impulsan proyectos que solucionen los problemas y las dificultades del día a día.

No podemos pretender otra cosa que amalgamar esta intención de restringir piquetes con un cambio en la cosmovisión de las políticas impulsadas desde todos los ámbitos de la política. Las esperanzas son pocas y la frustración por la impericia de las sucesivas administraciones que han pasado a nivel nacional y provincial.

Estamos hablando de un cambio de época, en el que la sociedad civil manifiesta otros tipos de descontentos que antes se reflejaban de manera subterránea. La Libertad Avanza no se achica ante esto y se adjudica una representación de estos nuevos aires. La consolidación y la mediatización que ha tenido el proyecto habla por sí solo: es un llamado de atención hacia los políticos que no solo lograron perpetuar al país en una espiral de pobreza, inflación y decadencia; sino que terminaron hartando a todos por igual, en un panorama que se consolida como inviable.

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