Todos los que estuvieron demostraron gran respeto por las víctimas, calificándolas como «mujeres extraordinarias, trabajadoras y excelentes vecinas». No pasó desapercibida la condición de prófugo de Kozak y se replicó una y otra vez el pedido de Justicia.

Escenas de mucho dolor se repiten desde temprano en el salón parroquial de la localidad de San Antonio, donde familiares, allegados y vecinos despiden a la docente Gabriela Agüero (39) y a su hija, Débora Elizalde (23), víctimas del doble femicidio que sacudió a la comunidad y en algún sentido a todo el país.

Los cuerpos fueron liberados anoche por los médicos forenses del Poder Judicial, encargados de realizar la autopsia para determinar con rigor científico las lesiones que produjeron los tres balazos a corta distancia y la posterior causa de muerte, dos elementos clave en la imputación futura que le cabría al sindicado femicida, Sergio Kozak (33), novio de la más jóven y quien desde el lunes a la noche está prófugo de la Justicia.

Inmediatamente después de esa pericia, realizada en Posadas, los cuerpos fueron trasladados a la localidad, donde llegaron minutos después de las 5 de la mañana.

Desde entonces se realiza la despedida regida por los protocolos relacionados con el Covid-19 y en la que hasta ahora todos los que estuvieron demostraron gran respeto por las víctimas, calificándolas como «mujeres extraordinarias, trabajadoras y excelentes vecinas».

En ese contexto no pasó desapercibida la condición de prófugo de Kozak y se replicó una y otra vez el pedido de Justicia.

Brasil, a 500 metros

Sobre Kozak, cabe aclarar que se cree con mucha certeza que se fugó hacia Brasil, de hecho la chacra en la que ocultó su camioneta está a unos 500 metros de la frontera seca con el vecino país, cruzando la ruta nacional 101, a diez kilómetros del barrio Nueva Esperanza, donde perpetró el ataque fatal.

En razón de eso es que está vigente desde hace algunas horas un pedido de captura de Interpol, por lo que la búsqueda del acusado no solamente se desarrolla en esta zona de la provincia y otras vecinas, sinó que adquirió carácter internacional.

Foto: Medio centenar de efectivos, en distintas áreas, buscan al acusado.

Hasta el momento de lo único que se tiene certeza es que Kozak mató a madre e hija, en razón de que el ataque a balazos fue registrado por una cámara de seguridad de una propiedad vecina, y además un hijo y hermano de las víctimas fue testigo directo y logró desarmar al asesino, aunque desde ahí es un absoluto misterio su paradero y tampoco se sabe si recibió ayuda externa para cruzar la frontera, si es que lo hizo.

Uniformados de distintas dependencias de la Unidad Regional XII de Bernardo de Irigoyen, incluídos los de la comisaría de San Antonio están desplegados en una amplia zona, pero no obtuvieron registros de su itinerario en condición de prófugo.

«Perpetua para el infeliz»

«Hasta las manos está. Va a tardar quizá algunos días, o meses, o años, pero va a caer y desde ahora pedimos perpetua para el infeliz ese», dijo Fabio Agüero, hermano y tío de las víctimas, en relación a Kozak, novio de Débora y sobre quien estaba vigente una prohibición de acercamiento en razón de una denuncia por violencia de género que había radicado ella en el mes de diciembre. «No le importó nada, premeditó todo y después las mató», lamentó

La docente asesinada tenía, además de Débora, tres hijos. Dos son mellizos (uno fue el que desarmó al femicida) y la más chica es una beba de apenas un año.

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