El alza, que era estudiada, se precipitó por el mayor valor del petróleo a partir del la guerra entre Rusia y Ucrania

El gobierno paraguayo elevó ayer  los precios del combustible por segunda ocasión en lo que va de 2022 por efecto en los mercados del conflicto entre Rusia y Ucrania, informó la prensa del vecino país. Con la nueva suba se espera que más automovilistas visiten las ciudades fronterizas argentinas donde el combustible es hasta un 50% más barato.

Tras varias reuniones entre el ejecutivo paraguayo y entidades privadas, estas últimas anunciaron que procederían al reajuste de 500 guaraníes (unos 14,5 pesos) por litro desde ayer, mientras que Petropar lo hará desde mañana. Con los nuevos valores se estima que en general expresado en pesos la nafta súper por litro superaría los 250 pesos en los surtidores paraguayos.

En los últimos días con la posibilidad del aumento de precios, muchas ciudades paraguayas vecinas con Argentina tuvieron mayor demanda hacia los pasos internacionales. Por caso entre Nanawa, Presidente Hayes y Clorinda (Formosa) se vio un intenso e inusual tráfico.

Según detalló el diario Última Hora, en la ciudad de Nanawa se puede adquirir nafta súper (azul) a solo G. 5.000 (142 pesos) por litro, en el mercado informal, mientras que en los emblemas locales esta ya superó los G. 8.000 (228 pesos) por litro. Otro de los productos buscados es el diésel prémium que está entre G. 5.500 (157 pesos) y G. 6.000  (171 pesos) en el comercio informal y el precio local es de G. 8.300 (237 pesos).

En el tránsito internacional también se observó ayer una gran cantidad de vehículos paraguayos cruzando el Puente Internacional San Roque González de Santa Cruz. Una de las principales motivaciones para el cruce de los automóvilistas es abastecerse de combustibles. Según se comentó  desde una estación varios automóvilistas se avisan por grupos de Whatsapp para señalar los comercios que reciben nafta en Posadas y realizan una extensa fila en calles aledañas a los surtidores. De tal forma en pocos horas los negocios quedan desabastecidos de los combustibles y  los automovilistas paraguayos deben recorrer otras marcas, pagando a veces precios un poco más caros, pero igualmente baratos comparados con los valores fijados en su país.

Un efecto de la guerra

El argumento dado ayer para justificar el incremento del combustible en Paraguay es el impacto de la crisis desatada entre Rusia y Ucrania en los precios internacionales del petróleo, pues ambos países son exportadores del producto. Y desatado el conflicto se impulsó el barril de crudo por encima de los 100 dólares.

El alza en Paraguay ocurre en momentos en que el gobierno había tomado la decisión este mes de disminuir el Impuesto Selectivo al Consumo un cuatro por ciento para la nafta Ron 91, un 10 por ciento para la nafta virgen y para el gasoil/ diésel tipo III estableció una reducción del 18 al 6,2 por ciento.

Esto fue extendido días atrás por un mes, para tratar de minimizar el impacto, sin embargo, no fue suficiente para frenar un nuevo incremento de los precios.

Los efectos no se hicieron esperar en los sectores vinculados a estos productos, como el transporte público, cuyo representante, César Ruiz, señaló que el costo del pasaje podría subir 150 guaraníes (4,2 pesos), ya sea a través del subsidio o del monto final que abona el pasajero.

Frenan mayor suba en Argentina

En medio de la tensión de los precios globales del petróleo por la invasión de Rusia a Ucrania, el gobierno postergó por tres meses la actualización del impuesto a los combustibles, al menos hasta el 1 de junio.

De esta manera, se evita un aumento del 7% en el caso del gasoil y del 10% en la nafta en la Ciudad de Buenos Aires (con un impacto menor en el Interior), pero el Estado nacional resignará una recaudación tributaria cercana a los $ 40.000 millones en los próximos meses.

Mediante el Decreto 98/2022, publicado ayer en el Boletín Oficial, se dispuso que el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y el Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC) se mantienen estables hasta el 1 de junio. La normativa anterior preveía un ajuste para este 1 de marzo, que alcanzaba el 51%, dada la inflación acumulada desde que se congelaron los incrementos reglados por la ley de reforma tributaria 27.430, sancionada en diciembre de 2017.

El impacto en surtidor hubiera sido de 7,1% en el diesel y de 9,6% en las naftas en Capital, donde los combustibles son más baratos que en el Interior (excepto la Patagonia, desgravada de impuestos).

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