Gladis Beatriz Gómez (39) permanece en coma inducido y su estado es crítico. Hablaba por teléfono con su padre cuando le dispararon. La Policía sigue pistas, pero sin detenidos

Don Roberto Gómez (58) no se despega de su celular, atento a cualquier novedad que pueda recibir desde Oberá por parte de algún familiar que le informe sobre el estado de su hija Gladis Beatriz Gómez (39), quien el miércoles sufrió un violento asalto y recibió un disparo en la cabeza.

Con una fortaleza que los médicos aún no pueden explicar, la víctima se mantuvo lúcida por varios minutos y alcanzó a dar detalles del hecho. Precisó que fueron dos motochorros, que le pidieron plata y que no se resistió, pero igual le dispararon.

Y al primero que le contó lo sucedido fue a su padre, quien instantes previos al atraco la llamó para saber cómo estaba, lo que hacía a diario.

“Eran pasadas las ocho y media de la noche cuando hablamos. Me atendió y me dijo que había cerrado un ratito el negocio porque los perros se escaparon y tuvo que buscarlos. Me dijo que ya los había atado y que estaba abriendo de vuelta. En eso escuché como si cayó una chapa. Entonces ella me dijo: ‘papi, entraron a robar y me dispararon. Llamá a la Policía’”, detalló.

Ante tremenda secuencia, el progenitor se contactó con Rafaela, otra hija que reside en Oberá, a quien le comentó lo sucedido y le pidió que avisé a la Policía.

Gómez reside en el paraje La Reserva, municipio de Campo Ramón, y se halla convaleciente de una operación en la rodilla derecha por un accidente.

Precisó que Gladis es la mayor de cinco hijos y la definió como “una hija excepcional, siempre pendiente de la familia y con ganas de ayudar a todos”, al tiempo que exhibió un mensaje de aliento que le envió cuando él estaba internado.  

“Parece mentira lo que le hicieron, pero no perdemos la fe y estamos rezando mucho”, subrayó con enorme convicción religiosa.

Dolor inmenso

El paraje La Reserva se halla en la zona rural de Campo Ramón y la señal de celular es esquiva, por lo que Gómez tiene que caminar hacia una lomada cercana a su casa para llamar a Oberá.

“Como está en terapia puede entrar sólo un familiar. Yo estuve ayer (por el jueves) y me dejó muy triste verla así. Arruinaron una familia”, lamentó en diálogo.

Mencionó que a diario hablaban por teléfono con Gladis, quien estaba preocupada por el problema de presión de su papá.

Sobre las circunstancias del hecho y en función a lo que habló con su hija, opinó que “los delincuentes capaz pasaron y la vieron que estaba abriendo el negocio, ya era oscuro y estaba sola. Ella estaba desprevenida, por justo estaba hablando conmigo cuando pasó”.

En tanto, se preguntó “por qué tanta maldad de dispararle, porque ella no se resistió. Ahora lo único que pedimos es que se recupere, y que agarren a los delincuentes”. 

Por su parte, Rafaela Gómez mencionó que tiempo atrás su hermana sufrió un primer hecho de inseguridad en el mismo comercio de calle Piedrabuena, casi Colombia, en el barrio Lomá Porá de Oberá.

“Fue un chico que entró para comprar algo y cuando ella se dio vuelta para darle el cambio le robó el celular y salió corriendo”, detalló.

Rafaela fue la segunda integrante de la familia que se enteró del asalto, luego de recibir el llamado de su padre.

“Ella justo estaba hablando por teléfono con mi papá y le contó que le dispararon. Ahí me llamó para avisarme que algo pasó en el negocio de Gladis, y que llame a la Policía”, recordó. 

“Fueron a matarla”

Conmovida por el terrible hecho, la hermana precisó que la víctima llegó consciente al Hospital Samic de Oberá, al punto que pudo dar los datos que apuntaron la investigación hacia dos motochorros, aún no identificados.

En ese sentido, subrayó que “llegó a decirles a los vecinos que quiso darles la plata a los ladrones, que no se resistió. Pero igual le dispararon”.

Por ello, no ocultó su malestar ante transcendidos que indicaron que se les “escapó” el disparo, versión desactivada con el hallazgo de un segundo plomo en la escena del hecho.

“Fueron a matarla porque a nadie se les escapan dos tiros. Decir que se le escapó es justificar a los delincuentes. Eso nos molesta y nos indigna mucho. Yo vi la otra bala en un charco de sangre, nadie me contó”, remarcó.

Gladis se halla en coma inducido en terapia intensiva y con asistencia respiratoria mecánica. Al cierre de esta edición el director del Samic, Héctor González, precisó que el estado de la paciente sigue siendo crítico.  

Rafaela, en tanto, explicó que “desde un primer momento los médicos nos dicen que está muy grave y que las primeras 72 horas son claves. A nosotros solo nos queda rezar”.

Recordó que Gladis era catequista en la Parroquia Cristo Rey, siempre dispuesta a ayudar a la gente que lo necesite.

“Ahora ella necesita de todos y, gracias a Dios, hay muchísima gente orando por ella. También pedimos justicia por mi hermana. No es justo que ella esté peleando por su vida y los ladrones sigan sueltos. Tienen que pagar por daño que hicieron”, agregó con firmeza.

Respecto a la investigación, a última hora de ayer desde la jefatura de la Unidad Regional II informaron que están trabajando en una línea de investigación y aguardan ciertos informes para avanzar al respecto, por lo que aún no hay detenidos.

Fuerte reclamo

El hecho en perjuicio de Gladis Beatriz Gómez generó enorme conmoción en Oberá por la violencia desplegada. En tanto, desde la comunidad de la Parroquia Cristo Rey -a la cual pertenecía la víctima- manifestaron su dolor y reclamaron justicia.

Asimismo, el párroco Edward Alphonso se expresó mediante una carta abierta titulada: “Cuando no defendemos nuestros derechos, perdemos la dignidad y la dignidad no se negocia”, frase que sintetiza el espíritu de la misiva.

Y continuó: “Quisiera despertar la consciencia de todos ante la injusticia que vivimos en nuestro alrededor. Nos indigna ver una supuesta justicia que nadie obedece. Vivimos en un país en el que poca gente sigue ejerciendo sus funciones de forma humilde, digna y justa”.

Precisó que Gómez es una catequista de comunidad de Cristo Rey y estaba trabajando cuando fue asaltada y baleada en la cabeza.

“Nos indigna ver que los que están involucrados en la justicia todavía no pudieron capturar a los culpables. Esto nos hace pensar que con los pobres pueden hacer lo que quieren, y que el grito de ellos va a parar en el monte donde nadie los escucha. Es hora de despertarnos. Hoy Gladis fue una víctima más de la violencia y la negligencia pura de los representantes e involucrados de la justicia. Mañana puede ser uno de ustedes, sus hijos y nietos”, remarcó con firmeza.

Para finalizar, Edward Alphonso señaló: “No podemos ser indiferente cruzando los brazos haciendo la vista gorda ante lo sucedido pensando ‘igual yo estoy bien y a mí no me pasó nada’, como Jesús explica en la parábola de buen Samaritano. Primero les invito a ser parte del buen Samaritano sumando los gritos ante Dios en oración pidiendo la justicia por Gladis Gómez y a la vez al departamento de la Policía y a los jueces, como dice San Benito ‘a Dios rogando y con el mazo dando’”. 

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