Un grupo de diez mujeres, junto a sus familias, se embarcó en la cría de aves para producir carne y huevo. El proyecto se ejecuta en Picada San Miguel, San Pedro

Un grupo de diez mujeres de Picada San Miguel, a unos 20 kilómetros de la zona urbana de San Pedro, fue beneficiado con un proyecto que consiste en la cría de aves, para producir carne y huevo. Esta iniciativa no sólo aporta un valor agregado a la chacra y diversifica las actividades agrícolas, sino que revaloriza la participación de las mujeres dándoles un impulso para desarrollarse y emprender.

Las iniciativas que fomentan y destacan la labor de la mujer rural resultan muy importantes teniendo en cuenta que muchas veces este valioso aporte diario no es visibilizado. Son diez las mujeres, que junto a sus familias comenzaron a trabajar para criar aves, a modo de mejorar la renta y ofrecer productos elaborados en la localidad, de buena procedencia. Así como el esfuerzo de las mujeres es esencial, el acompañamiento del Estado, permite avanzar, partiendo desde mejorar la infraestructura y con ello facilitar la ardua labor de la chacra.

Este proyecto se ejecuta en el marco del Plan Integral “En Nuestras Manos”, lanzado en octubre del 2020, y tiene como objetivo financiar a través de aportes no reintegrables a la transferencia de tecnología, maquinaria e insumos, para proyectos asociativos de mujeres de la agricultura familiar, campesina e Indígena y de la pesca artesanal de todo el país, a cargo de la Secretaría de Agricultura Familiar Campesina e Indígena, desde donde los equipos técnicos acompañan a las beneficiarias en todo el proceso de ejecución.

“El proyecto tiene que ver con fortalecer la producción y a las mujeres de la agricultura familiar, brindándoles herramientas para que puedan acceder al mercado, mejorar la calidad de vida y productivas. En el caso de San Miguel, las mujeres venían dedicándose a la cría de aves, el proyecto vino a fortalecer esa base. Tenemos mujeres ya jubiladas pero la mayoría son jóvenes”, indicaron las técnicas Andrea Ramos y Heiddy Hein, de la Safci de San Pedro.

Paso a paso del proyecto

Generalmente, más cuando se trata de familias jóvenes, las inversiones en infraestructura se van dando de a poco, por lo que las condiciones en la que llevan adelante las actividades son precarias, realidad que impacta en el rendimiento de la producción e impide lograr remanentes económicos para realizar inversiones.

En este contexto, la financiación resulta más que motivadora porque pudieron mejorar el gallinero agregando comederos y bebederos automáticos, adquirieron una faenadora móvil, una desplumadora de uso comunitario, un frízer además dos tandas de pollitos, y una tercera que se concretará la próxima semana y alimento balanceado, como para comenzar a generar recursos propios y aumentar la cadena productiva.

“Están muy entusiasmadas, le pusieron mucha pila, fueron articulando con sus familias para construir el nuevo gallinero y reconocen como la implementación de elementos apropiados, como un bebedero automático les facilita el trabajo, no tienen que dedicar tanto tiempo cargando agua y se aseguran de que no les falte agua a las aves, algo fundamental con las altas temperaturas. Algunas nos contaron que sufrieron muerte de pollitos por esa causa. Parece algo tan básico pero que les ayuda un montón”, reconocieron las técnicas en una entrevista.

Testimonios

Lo expresado por las técnicas se puede observar en la alegría con la que llevan adelante la propuesta sin dejar de reconocer lo bien que se sienten al comenzar a ver los primeros cambios y que el aporte que realizan es valorado en la comunidad.

“Es un incremento para mí y para mi familia, producimos tanto para consumir y vender, ayuda bastante, nos impulsa a seguir adelante, estamos empezando, estoy muy contenta de formar parte y recibir el acompañamiento de las técnicas y los materiales que si tuviéramos que comprar no sería tan fácil. Creo que estas propuestas son muy necesarias para las mujeres”, señaló por su parte Fernanda Bonazza, una joven agricultora de 25 años que forma parte del grupo.

A su vez, le dan un valor agregado a la producción de maíz, que fue observado durante el diagnóstico para la formulación del proyecto, tratándose de familias que, normalmente con excepción de cuestiones climáticas, cultivan una buena cantidad de granos, el cual era comercializado entre los vecinos y ahora recibió un plus de valor.

En cuanto a la asistencia técnica, no termina con la conclusión de la construcción de los gallineros, sino que se fortalece durante la etapa de faena y comercialización.

Para esas etapas, tienen previsto capacitaciones relacionadas a la faena, conservación de la carne y huevo y todo lo referido al marketing.

La financiación total de parte de la Secretaría de Agricultura Familiar Campesina e Indígena que depende de la órbita nacional fue de 3.285.550 pesos y de forma individual predial fue de 239.975 pesos.

En cifras
239.975 El monto de la financiación individual para este proyecto orientado a la avicultura. La financiación total fue de 3.285.550 pesos.

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