“Tu mamá está internada en el hospital, pero para vos hay un cajón porque te metiste”. De por sí la frase suena brutal, pero su sentido cobra una relevancia aterradora al constatar que así amenazó un hombre a su propia hija, una adolescente de 15 años.

Se trata de un coletazo de la violencia de género padecida por Miriam Pereyra (38) a manos de su concubino, identificado como Osvaldo Del Pilar M. C. (33), quien en la madrugada del viernes pasado arrojó una olla de sopa hirviendo sobre el rostro de la mujer.

A consecuencia del hecho la víctima sufrió quemaduras en diversas partes del cuerpo y hasta ayer permaneció internada en el Hospital Samic de Oberá.

Antes de recibir el alta médica, Pereyra dejó expresa constancia del temor que tiene de regresar a su casa, en Villa Stemberg, ya que el agresor se halla prófugo y en los últimos días siguió profiriendo amenazas telefónicas.

En consecuencia, la mujer y sus dos hijos -la jovencita de 15 y un varón de 11- se instalaron en el domicilio de familiares y por disposición del Juzgado de Instrucción Uno cuentan con custodia policial permanente.

“Tengo mucho miedo, por mí y por mis hijos, porque no sé dónde se esconde o qué más puede llegar a hacer. Les pido (a las autoridades) que lo encuentren y detengan pronto, porque suelto es peligroso”, subrayó Pereyra durante un breve diálogo.

Y su preocupación tiene razón de ser, no sólo por la última y brutal agresión, sino por los antecedentes que pesan sobre el ahora prófugo.

Además de haber afrontado un proceso por homicidio, del que finalmente fue absuelto, en los últimos años protagonizó varios hechos de violencia contra su concubina, algunos de los cuales fueron denunciados y otros no.

“Acá tenés tu 8M”

En el último episodio los hijos de la pareja intervinieron directamente para ayudar a su mamá y fueron testigos directos del violento ataque.

Incluso, en su declaración la hija contó detalles aberrantes, como que el agresor grabó el ataque con su celular y en un momento expresó: “Acá tenés tu 8M”, en referencia a las marchas contra la violencia de género del 8 de marzo. 

Según allegados, durante años la víctima fue presa de maltrato y agresiones físicas, pero no pudo romper el círculo de violencia y nunca cortó la relación con su pareja por temor a represalias.

En tanto, durante su internación en el Samic contó con asistencia de profesionales que le permitieron magnificar la problemática y el riesgo que implica para ella y sus hijos.

Luego del hecho, los menores evidenciaron problemas para conciliar el sueño y expresaron el temor que le tienen a su progenitor.

Con relación a su estado, Pereyra manifestó: “Ahora estoy un poco mejor, pero dolorida y tratando de asimilar todo esto que pasó. Realmente sin palabras porque actuó con mucha violencia, estaba alcoholizado y mientras me pegaba filmaba con su teléfono”.

Asimismo, reconoció que si no fuera por sus hijos, “iba a ser mucho peor”.

Respecto al acusado, en la víspera su abogado solicitó la eximición de prisión en la causa por lesiones graves en contexto de violencia de género.

Violencia extrema

Según la denuncia, Osvaldo Del Pilar M. C. -ciudadano paraguayo- llegó alcoholizado y le exigió que le cocine una sopa, ya que no quiso comer el guiso que preparó para la cena.

La mujer puso a hervir la carne, estaba picando verduras y fue a remover la sopa; en un momento se le cayó la cuchara adentro de la olla, motivo suficiente para que el acusado explote de furia: tomó la olla y se la tiró encima, tras lo cual la empujó y la golpeó.

La hija de 15 años fue la primera en levantarse al escuchar los gritos y la ayudó. Luego se sumó el nene.

“Los chicos se metieron para salvar a la madre. Lo primero que hizo mi hermana fue sacarse y mojar su remera para ponerse en la cara para aplacar la quemadura. Después los médicos le dijeron que hizo bien. Ella agarró las llaves del auto y se fue manejando al hospital, junto con sus hijos. Él (por el agresor) se quedó en la casa como si nada. Al otro día los chicos volvieron y ya no estaba”, precisó Marina Pereyra, hermana de la víctima.

Y agregó: “Por favor, que las autoridades le busquen y encuentren a ese tipo porque suelto es un peligro. Siempre le maltrató a mi hermana, pero la mantenía amenazada, aunque nunca había hecho algo tan aberrante”.

Ya estuvo preso 

Tal como informó este matutino, en octubre de 2016 Osvaldo Del Pilar M. C. fue absuelto por la muerte de Daniel Rivero (34), tarefero asesinado de dos puñaladas tras una discusión el 2 febrero de 2014.

El acusado fue juzgado por homicidio simple y el Tribunal Penal Uno consideró que actuó en legítima defensa. 

A entender de los magistrados se probó que el imputado salió en defensa de su mujer cuando era atacada por Rivero. El comerciante tomó un cuchillo y apuñaló dos veces a Rivero, quien cayó en la vereda y murió.  

Al momento del hecho M. C. tenía un kiosco en el barrio San Miguel y el día del hecho la víctima y su hermano compraron un vino y se retiraron.

Luego regresaron y pidieron otro vino, pero fiado. Ante la negativa de la propietaria, los hermanos comenzaron a insultarla y lanzaron amenazas.

Fue entonces que su marido tomó un cuchillo carnicero que estaba sobre el mostrador y apuñaló a Rivero, quien recibió un puntazo a la altura de la axila derecha y otro en el rostro.

Por el hecho M. C. permaneció dos años y medio tras las rejas, lapso en el que su concubina nunca dejó de asistirlo. Ya en el juicio fue absuelto y recuperó la libertad.

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