Entre los detenidos se halla Francisco Gabriel M., alías “Gabi”, considerado líder de la banda. También allanaron la casa de una penitenciaria y aprehendieron a su concubino

Varios meses de paciente investigación por parte de efectivos de la Unidad Regional II de Policía arrojó ayer buenos frutos con el secuestro de más de dos kilos de cocaína y uno de marihuana, además de dosis de LCD, armas y elementos para el fraccionamiento y venta de estupefacientes. También decomisaron 770 mil pesos en efectivo.

A primera hora de la mañana y hasta entrada la tarde, personal de diferentes dependencias realizó once allanamientos simultáneos ordenados por el juez Federal de Oberá, Alejandro Gallandat.

La operación derivó en la detención de diez personas, entre ellos el considerado líder de la principal organización dedicada a la venta de cocaína en Oberá, identificado como Francisco Gabriel M. (31), alías “Gabi”, quien posee una condena previa por infracción a la ley de estupefacientes.

El citado fue detenido en su domicilio del barrio 180 Viviendas, donde hallaron cocaína, LCD, dinero en efectivo y una balanza de precisión, entre otros elementos relevantes para la investigación.

También fueron capturados sus principales lugartenientes y “soldaditos”, entre los que se halla el concubino de una integrante del Servicio Penitenciario Provincial (SPP), cuyo domicilio en Villa Barreyro también fue allanado en la víspera.

En el lugar se procedió a la detención de un hombre de 29 años y al secuestro de un arma de fuego calibre 22, municiones, dinero en efectivo y varias balanzas de precisión.

Al respecto, un vocero del caso señaló que “los elementos secuestrados confirman la comercialización porque todos tenían las drogas fraccionadas. Se encontraron muchas balanzas de precisión, celulares, dinero, envoltorios y elementos de empaques. También algo de armas y municiones”.


Los allanamientos
Para las autoridades policías el operativo de la víspera fue un éxito, ya que permitió hallar elementos para vincular a los integrantes de la banda, varios de ellos con antecedentes. Valoraron que por el tiempo que demandó la investigación no se haya filtrado ningún dato que entorpeciera la operación, ya que en todos los puntos allanados encontraron estupefacientes o elementos relacionados al narcomenudeo.

El detalle del caso indica que en un domicilio de calle Colombia y Santa María de Oro secuestraron marihuana y cocaína.

A pocas cuadras del lugar, sobre calle Vélez Sarsfield, dieron con marihuana y cocaína, además de papel tipo film para posibles empaquetados, gran cantidad de semillas de marihuana y una balanza de precisión.

Sobre calle Roca casi Concordia, en Loma Porá, procedieron a la detención de un sospechoso de 24 años y al secuestro de marihuana. También serán peritados una notebook y un celular.

En un domicilio de calle Noruega fue aprehendido un hombre de 28 años, en cuyo poder hallaron cocaína y marihuana. Además secuestraron una balanza y Volkswagen Gol.

Sobre calle Río de la Plata fueron detenidos tres implicados de 30, 18 y 45 años. En el lugar se procedió al secuestro de cocaína y marihuana; teléfonos celulares, dinero en efectivo y una motocicleta Yamaha FZ 160cc.

En Barrio Ecológico secuestraron cocaína y marihuana; teléfonos celulares, una notebook, una balanza precisión y cartuchos calibre 22.

En calle Aramburu capturaron a otros tres sospechosos de 34, 36 y 40 años, y secuestraron cocaína, dinero en efectivo, una balanza de precisión y papel film, entre otros elementos.

Datos del líder
La figura de Francisco Gabriel M., alías “Gabi”, aparece en el expediente por la desaparición de un kilo de cocaína del depósito de la UR II, hecho que derivó en el procesamiento de cinco policías.

El faltante del estupefaciente fue detectado el 11 de agosto del 2020 y desde un primer momento las sospechas se enfocaron en los funcionarios encargados de la custodia, ya que la puerta de acceso al depósito no fue forzada.

A lo largo de la instrucción a cargo del juez Gallandat los policías implicados se cruzaron acusaciones y trataron de salvar sus responsabilidades.
En su ampliación de declaración indagatoria, el subcomisario Carlos Ariel L. reconoció que tenía un vínculo con el citado Gabi M., tal como mencionaron varios de sus subalternos.

“Él quería aportar datos sobre una causa judicial de la justicia ordinaria, causa en la cual yo estaba colaborando con la Brigada de Investigaciones. Dicha reunión se hizo en el estudio de su abogado, el doctor K.”, señaló Carlos Ariel L.

Y agregó: “En otra oportunidad el doctor K. me había dicho para volver a tener otra reunión, pero cono ya en la base un personal se dedicaba a hablar a hablar a mis espaldas sobre estas cuestiones, yo le dije al doctor K. que no tengo ningún problema en atenderlo o recibir información de parte de él, pero que lo recibiría en mi base como a cualquier otra ciudadano”.

“Sobres” a policías
Siempre con relación a Gabi M., Carlos Ariel L. reconoció que la división que dirigía lo investigó en varias ocasiones, aunque insistió en que nunca hubo pruebas contundentes en su contra, lo que contrasta con la versión de subalternos.

Por ello, en sede judicial le preguntaron por qué se reunió con él si sabía que lo estaban investigado por narcomenudeo: “Tenía datos de una causa de la justicia ordinaria, pero él no quería reunirse en mi división para quedar como supuesto informante ante mis subalternos”.

En tanto, confirmó los dichos de una suboficial que en una oportunidad alertó sobre movimientos del presunto distribuidor, a quien identificó ingresando a una residencia con una mochila.

“En ese momento no teníamos un oficio de investigación, si bien siempre se sospechó que el señor M. cometía delitos de narcomenudeo nunca pudimos lograr pruebas contundentes (…) Si bien la conducta de M. llamó la atención, no había elementos para solicitar una orden de allanamiento”, declaró el subcomisario.

De todas formas, indicó que “al otro día la suboficial estaba molesta porque no se hizo nada con el dato que aportó”, reconociendo que los subalternos elevaron reclamos al respecto.

También trató de justificar su relación con Gabi M. por su anterior pertenencia a la Brigada de Investigaciones, ya que lo detuvo varias veces, incluso cuando era menor.

Por otra parte, en el marco de una denuncia por amenazas de muerte, el año pasado un joven declaró haber llevado “sobres” para policías de parte de Gabi M.