La niña recibió un corazón tras un mes de espera. Permanece internada en Buenos Aires, pero ya se sienta y empezó a jugar

Se cumplió una semana del trasplante de corazón al que fue sometida la pequeña Emma. La beba misionera de siete meses de edad presentó una evolución favorable en estos días de vida con el nuevo órgano, contó Natalia Jara, madre de la pequeña.

“Gracias a Dios todo va bien, todos los días le hacen ecocardiograma, electrocardiograma y estudios de laboratorio que van dando todos bien”, señaló la mamá de la niña desde el Hospital Italiano de Buenos Aires, donde acompaña a su hija tras la intervención.

“Es una cirugía tan grande y compleja que debemos tener paciencia en la recuperación. Pero ya pudo sentarse, hacer algunos ejercicios y jugar”, dijo feliz por estos días donde la beba presenta una evolución acorde a lo esperado.

Sin embargo, dejó en claro que aún no saben cuánto tiempo deberán permanecer en la Capital Federal hasta retornar a la tierra colorada. Así, comentó que sus otros hijos que acompañaban a su hermanita ya retornaron a Misiones para continuar con sus estudios. “Nosotros no sabemos todavía cuánto tiempo tendremos que estar por acá”, explicó.

El caso de Emma fue especial: con sólo tres meses de edad le diagnosticaron una miocardiopatía dilatada del ventrículo izquierdo severa.

Todo comenzó cuando empezó a mostrar un comportamiento que llamó la atención de los padres que consultaron en el Hospital Pediátrico de Posadas. “Notamos que empezó a decaer en ánimo, en alimentación, a perder peso, entonces empezamos a consultar con la pediatra con más intensidad para ver qué le podría estar pasando. En ese momento hizo un cuadro de bronquiolitis, que hacía que una vez a la semana estuviéramos en el médico, pero la pediatra nos mandó a hacer estudios complementarios, por esto de que perdía muy rápido peso, y así fue como nos derivó a la cardióloga, que finalmente nos dio el cuadro que nunca nos imaginamos”, había recordado la madre.

El diagnóstico la llevó a ser derivada a Buenos Aires donde entró en emergencia a la espera de un trasplante por el que aguardo solo cuatro meses. “Emma entró en lista de espera el 26 de septiembre. O sea que estuvo un mes y dos días esperando, para los que somos creyentes es un milagro. Nos dijeron los doctores que esto no es frecuente, un órgano suele tardar muchos meses, a veces años”, había comentado la madre sobre la velocidad con que se dieron las cosas.

Fieles creyentes, toda la familia siempre se aferró a la fe y pidió oración por la salud de la beba, que presenta mejorías cada día.