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Eliezer Golemba, docente y hermano del joven agricultor, dialogó sobre la causa hoy en manos de la Justicia Federal, las expectativas vigentes y la presentación del libro “Presente” sobre el caso.

El tiempo transcurre y el manto de sospecha sobre la posible autoría y encubrimiento en la desaparición de Mario Fabián Golemba se mantiene sobre efectivos de la Policía de Misiones. Hace dos años la causa está en manos del Juzgado Federal de Posadas, pero luego de trece sin respuesta alguna en el Juzgado de Instrucción 1 de Oberá.

Mario Golemba fue visto por última vez el 27 de marzo de 2008 cuando volvía a su casa de colonia en Dos de Mayo. Retornaba de una consulta médica en Oberá y sin despertar la menor sospecha o indicio de que fuera a atentar contra su vida o alejarse de su familia.

Estas dos posibilidades fueron las únicas líneas de investigación que le dieron la Justicia provincial y la Policía a la familia Golemba. Vale una salvedad: la recompensa del Estado provincial por un dato que permita hallarlo, se retribuye con 1,5 millones de pesos.

Para Eliezer Golemba, hermano de Mario, cuando el expediente cambió de carátula a “desaparición forzada” y la investigación se retomó bajo la jueza federal María Verónica Skanata y la fiscal Silvina Gutiérrez, “surgieron testimonios nuevos, muchos y también pruebas” que apuntan a que el joven agricultor estuvo detenido en la comisaría de Dos de Mayo y desde ese momento nadie lo volvió a ver.

El lunes, al cumplirse quince años, Eliezer (hoy profesor de Geografía) estuvo en Posadas para la presentación del libro “Presente”, escrito por el periodista Sergio Álvez y que “contiene una síntesis de la vida de mi hermano pero también sistematiza la causa, desde su origen”. Pero también para dialogar sobre la actualidad del expediente.

“Pasaron quince años, es la misma cantidad que yo tenía cuando Mario desapareció. Sorprende porque jamás con mi familia pensamos que esto se iba a dilatar tanto sin una respuesta concreta. Esto se resolvía muy fácilmente y ya no hay manera de negar que hubo complicidad para ocultar el caso”.

“Es inconcebible, cuesta creer que la toma de los primeros testimonios se realizó en el mismo lugar donde Mario estuvo detenido, la comisaría de Dos de Mayo”, remarca Eliezer (querellante en la causa junto a su madre Irma Komka), para recordar que hace menos de un año, el 21 de julio de 2022 peritos de Gendarmería y forenses de la Corte Suprema de Justicia excavaron en la seccional por orden de la Justicia Federal. Agregó que si bien no se hallaron restos de su hermano, “fue muchísima la información que aportó la gente que decidió hablar, datos certeros que permiten avanzar un poco más”.

También lamentó: “Hace quince años, sin dudas, la primera medida que se tendría que haber tomado era la de apartar a la fuerza policial denunciada, sean culpables o no. Los funcionarios debieron apartar a los posiblemente implicados, pero no se hizo y con el paso del tiempo todo lo que apareció dejó en evidencia que hubo complicidad, no sólo para cubrir a los implicados directamente en el hecho”.

“Hace dos años estábamos sin ningún tipo de expectativa, esperanza de nada porque no había nada más. Encima, con la muerte de papá perdimos al hombre que iba al frente de la lucha. Somos una familia que siempre trató de evitar cualquier conflicto y era una característica muy marcada en Mario, un tipo que evitaba al máximo el conflicto”.

Sobre lo que le ocurrió a Mario y lo que puede relatar hoy respecto a la investigación, Eliezer resumió: “Para mí a Mario lo confundieron o estuvo en el lugar y momento equivocados, no encuentro otra explicación. La fiscal tomó ahora todas las líneas de investigación, ella hasta de nosotros pudo desconfiar, de todos. Pero de todas las presuntas hipótesis que sostenían que Mario se fue de su pueblo, que Mario era oprimido y de que no podía vivir libremente su vida, todo eso no llevó a nada, no quedó ninguna línea que diga que se haya ido y desaparecido por su cuenta”.

“En cambio, todo lo que surgió ahora refuerza la hipótesis de la desaparición forzada. Surgieron pruebas que no se pueden adelantar hoy, pero que también ratifican que no hubo voluntad previa de los funcionarios para investigar”.

“La causa hasta que pasó a la Justicia Federal estaba en una nebulosa porque no había delito parecía, no está la persona pero sí está, porque sigue apareciendo en lo institucional, hasta figura en el padrón. Me preguntaban por qué me preocupo por investigar si es un desaparecido, no está muerto, no fue asesinado, está desaparecido. En cambio hoy, con la carátula de desaparición forzada, el delito es imprescriptible, es un delito de lesa humanidad y el Estado tiene que brindar los recursos para que se aclare esa situación porque hay convenios y declaraciones internacionales, no pueden dejar de buscarlo hasta las últimas consecuencias”.

De acuerdo artículo 142 (Ter) del Código Penal Argentino, la desaparición forzada que se investiga en la Justicia Federal de Posadas, “se impondrá prisión de diez a 25 años e inhabilitación absoluta y perpetua para el ejercicio de cualquier función pública y para tareas de seguridad privada, al funcionario público o a la persona o miembro de un grupo de personas que, actuando con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, de cualquier forma, privare de la libertad a una o más personas, cuando este accionar fuera seguido de la falta de información o de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o de informar sobre el paradero de la persona”.

Durante los nueve días de excavaciones ordenadas por la Justicia Federal y que se realizaron también en Campo Grande y Oberá, no se hallaron rastros de Mario Golemba pero se sumaron testimonios que sostienen que el joven de 27 años fue visto con vida y detenido en la comisaría de Dos de Mayo.