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Las demandas aumentan anualmente y, entre las principales, el Gabinete Psicopedagógico Interdisciplinario atiende situaciones relacionadas al bullying, las autolesiones, los intentos de suicidio y el consumo problemático de sustancias

Debido a que no todos los establecimientos educativos cuentan con equipos de orientación y apoyo, el Gabinete Psicopedagógico Interdisciplinario (GPI), dependiente del Consejo General de Educación de la provincia, cubre demandas ante la necesidad de atender situaciones problemáticas o complejas. En el primer cuatrimestre del año, las principales demandas de intervención estuvieron relacionadas a problemáticas como el bullying, las autolesiones, el consumo problemático de sustancias, la prevención del suicidio, el abondono escolar y la adecuación de contenidos para los diferentes niveles de aprendizaje.

“La idea del proyecto original es que cada departamento tenga una sede del GPI y, dentro de cada localidad, tener una subsede. El ejemplo concreto es que en Garupá está la subsede del departamento Capital”, indicó Ricardo Luis Martin, coordinador del Gabinete, en conversación con El Territorio. Sobre este punto, definió que el trabajo es realizar relevamientos y agrupar las atenciones en cuatro categorías: prevención, capacitación, asistencia, e investigación y difusión de las actividades desarrolladas.

“Cada año vemos que las demandas van en aumento. El año pasado tuvimos 5982 atenciones, que fueron 300 consultas más que el año anterior. En la pandemia esa cifra bajó, pero las atenciones en línea fueron aproximadamente 2000”, precisó.

A su vez, remarcó que este año se caracteriza por las demandas directas de las familias a través de las sedes o de la línea nacional de convivencia escolar. “Es algo que no nos había pasado en años anteriores. El GPI es referente por Misiones y nos llegan directamente las demandas de la línea de convivencia para que hagamos la intervención, el informe y lo enviemos por correo”, dijo. Dentro del ámbito institucional, ubicó que los directivos de las escuelas son los que más pedidos de intervención hacen, seguidos por los supervisores, los docentes en tercer lugar y, finalmente, los mismos equipos de orientación de las escuelas.

En este sentido, consideró que el tipo de demandas es cambiante y los pedidos de atención son diversos. “Están más relacionados a conflictos intersubjetivos, que son los referidos a problemas de convivencia. Estos pueden ser problemas de estudiantes con algún docente, de docentes entre sí, de docentes o personal de servicio con sus directivos o de padres con los docentes”, señaló.

“Al inicio de este año se destacaron, desgraciadamente, situaciones complejas de bullying, cutting o autolesiones, suicidio y abandono escolar”, lamentó. Respecto al último punto, resaltó que las consultas tuvieron un resultado satisfactorio porque se logró que los estudiantes vuelvan a ser reinsertados en el sistema educativo. Además, puntualizó que la mayor parte de las consultas provienen de los niveles primario y secundario, seguido de las demandas de la educación superior y de otras modalidades. En cambio, el año pasado el nivel inicial se encontraba en tercer lugar y el de educación superior en el cuarto.

Con 18 años de funcionamiento, el equipo está distribuido en ocho sedes que apuntan a abarcar un radio aproximado de 50 kilómetros a la redonda. Las sedes están en Leandro N. Alem, Oberá, Eldorado, Garupá, que es la que más kilómetros atiende porque llega hasta Jardín América por la ruta 12 y toma Apóstoles, Puerto Iguazú, Bernardo de Irigoyen, San Vicente y Posadas.

Los abordajes según la problemática

El coordinador del Gabinete Psicopedagógico Interdisciplinario puso el foco en el que, ante cada demanda, el equipo establece la situación en una trama para comprender qué posicionamiento tienen las partes involucradas y cuál es la forma más conveniente de intervenir. “Por lo general, se habilita el espacio de escucha a las partes y, a partir de eso, se dan las orientaciones en general o en particular. Terminada esa intervención, elaboramos los informes para que los registros queden en la sede correspondiente y eso se carga al sistema nacional una vez al año”, describió.

“El abordaje puede ser transversal, es decir, que se trabaja en red, horizontal, donde se propicia el diálogo entre las partes, o vertical, donde posicionamos a cada sujeto en el rol que le corresponde porque, a veces, con la intervención de un supervisor o de un directivo se resuelve la situación. Otro abordaje es el de situaciones complejas que recibimos constantemente, como las autolesiones, el suicidio y el consumo problemático. Este año también aparecieron algunas consultas por el tema de adolescentes que participan de apuestas en línea”, ahondó.

Asimismo, tuvo en cuenta que a medida que va cambiando la sociedad, aparecen nuevas problemáticas. “Lo importante es que tenemos que trabajar fuertemente en la línea de capacitación para acompañar a que la escuela se vaya transformando y no haya resistencia en esos procesos de cambio”, subrayó.

“No vamos a una institución si no hay una demanda. Una vez ubicado el contexto y los sujetos involucrados, vemos si amerita una capacitación porque en todas las instituciones cada ser es único e irrepetible. Por lo tanto, tenemos que ver cómo atenderlo en su singularidad, lo que amerita un trabajo actitudinal más que discursivo”, explicó. “Las jornadas pueden ser trabajos de reflexión de las prácticas, revisión de planificaciones, adecuación de contenidos o estrategias, o trabajar sobre problemáticas puntuales, como la prevención del suicidio o del acoso escolar. Todo depende de la temática que la escuela traiga como una situación o problema”, completó.

En este marco, recalcó que el GPI vela por cuidar a niños, niñas y adolescentes. “Esa es la lógica de los equipos de orientación: cuidar las comunidades educativas a través del acompañamiento a los directivos, docentes, estudiantes y familias. Por suerte  constantemente activamos el trabajo en red ante las demandas. Por ejemplo, para la reinserción escolar trabajamos en conjunto con la Dirección de Niñez y el Ministerio de Desarrollo Social”, especificó.

Por otra parte, analizó que la pandemia dejó consecuencias en el nivel de aprendizaje, por lo que uno de los ejes de trabajo está vinculado a cómo las escuelas acompañan las diferencias de aprendizaje de cada estudiante dentro de las aulas. “Esos dos años cada uno lo vivió como pudo, de acuerdo a su contexto y realidad. En este momento, hay que encontrar las estrategias para que, quienes no pudieron tener las mismas oportunidades en cuanto a recursos, no salgan del sistema y puedan continuar con una trayectoria escolar satisfactoria”, concluyó.

Para agendar

El Gabinete Psicopedagógico Interdisciplinario atiende de lunes a viernes de 8:00 a 16:00, en el 5to piso del “Edificio Maria Estela”, ubicado en Centenario 3253. Los números de contacto son 376 44 377 22 para llamadas, 376 45 86 635 para Whatsapp, y 376 44 30 09 es la línea de convivencia escolar.