La pileta del Casi estuvo plagada de alegría, motivación y superación en un encuentro acuático entre los alumnos del Cefe Nº 1 y Espacio de Psicomotricidad en el Agua que avanzan a pura brazada

La natación ofrece numerosos beneficios para las personas con discapacidad, tanto a nivel físico como emocional. Los testimonios y experiencias de aquellos que practican natación demuestran cómo esta actividad puede transformar vidas, brindando una sensación de libertad, autonomía y superación personal. Y justamente este fue el contexto que se vivió ayer en el Centro Acuático San Isidro (Casi) en el encuentro de natación adaptada entre el Centro de Educación Física Especial (Cefe) Nº 1 y el Espacio de Psicomotricidad en el Agua.

Los padres atentos y “chochos” capturaron con sus celulares el momento donde sus niños disfrutaron a pleno. Sin dudas el agua los iguala, los motiva y cada sonrisa es sinónimo de que el deporte es conductor bienestar y calidad de vida.

Patadas y brazadas, en clima de juego, es la manera de llegar cada vez más lejos en la pileta. Pensando a futuro que tal vez alguno de estos niños puedan ir como meta deportiva a los Juegos Evita y luego dar algún paso más en la senda competitiva.

“Vemos el avance de los chicos. Algunos de ellos tenían miedo de estar en el agua o mismo de tocar el agua y hoy están nadando, se zambullen. Vemos que avanzaron en la movilidad de las piernas y brazos; y también en socializar con otros, algo que es muy importante porque lo que se trata es independizar a los chicos”, destacó el profesor del Cefe Nº1, Cristian Trindade.

Es que la autonomía es un aspecto fundamental en la práctica de la natación para personas con discapacidad. La capacidad de realizar actividades por sí mismas y tomar decisiones independientes no sólo promueve su autoestima y confianza en sí mismas, sino que también les brinda un mayor sentido de control sobre su cuerpo y sus habilidades.

“Queremos que se cambien, que se duchen y de a poquito lo hagan todo solos y lo van haciendo”, agregó el otro profe Federico González Barrios.

En esta disciplina acuática, la independencia se fomenta a través del aprendizaje de técnicas y habilidades que permiten a las personas con discapacidad desenvolverse de manera independiente en el agua. A medida que adquieren destrezas como la flotación, el desplazamiento y la respiración adecuada, se sienten más capacitadas para enfrentar nuevos retos y superar obstáculos.

“Hoy son pescaditos. Te descuidás, zambullen y se van nadando, ya perdieron el miedo. También hay un trabajo más personalizado con algunos de los chicos, según la patología”, destacó Trindade.

Además, que los chicos vayan haciendo cosas por sí solos también se refleja en la capacidad de establecer metas personales y trabajar para alcanzarlas. Cada logro individual, ya sea aprender un nuevo estilo de natación o superar una marca personal, refuerza la sensación de control y empoderamiento de la persona con discapacidad.

“La idea nuestra es que los chicos vayan progresando y por ahí el año que viene apuntar a alguno que vaya a los Juegos Evita y pueda competir en natación”, puso como meta Fede, quien ya sabe cómo apuntalar a deportistas destacados ya que su alumno Mariano Bandera es uno de los atletas que brilló en los Juegos Evita y con la selección argentina en torneos internacionales.

Nadar, jugar y mejorar

Ayer, fue una fiesta de risas, abrazos y diversión. En el agua todos se mostraron contentos y a pesar de las diferentes patologías que tienen los chicos, ninguno se mostró reticente a jugar, a nadar y a aprender.

“El progreso siempre se ve a corto o largo plazo. Hay muchos chicos que vinieron al Cefe con una patología y que el médico decía que no se iban a mover, caminar, ni trasladar y en alguno de los casos, con el tiempo pudieron pararse y caminar”, dijo contento Jorge González vicedirector del Cefe Nº 1 quien también trabajó con los chicos en la pileta y los animó con las actividades a pura risa.

“Los profes buscamos la potencialidad de los chicos. En natación la tonicidad muscular, que se deteriora rápido sino se hace ejercicio físico, se trabaja muy bien en todo el cuerpo; además, en el agua no hay impacto en las articulación sobre todo en  lo que sea movilidad en el agua, caminar y saltar”, explicó Cristian.

Otro beneficio importante de la natación es el desarrollo de habilidades respiratorias. Durante la natación, se promueve la respiración profunda y controlada, lo que aumenta la capacidad pulmonar y mejora la oxigenación del cuerpo. Esto resulta especialmente beneficioso para personas con discapacidades respiratorias como el asma o la fibrosis quística.

“Muchos chicos vienen con asma y el sistema respiratorio se mejora en el agua. También vinimos con chicos de la ‘Casita’ que tienen hemofilia y no pueden sufrir golpes porque corre riesgo su salud y acá tienen están resguardados. También hay niños oncológicos, con autismo, con distintas patologías y a todos le damos la misma atención y apuntamos a que logren resistencia y fuerza”, añadió González Barrios.

La actividad se llevada adelante desde el 2019 -luego hubo un parate por la pandemia y se reactivó este año- gracias a un convenio con el Casi que les da un espacio de una hora por semana para que los alumnos del Cefe Nº 1, ubicado en Itaembé Miní, puedan nadar en la pileta y actualmente son 14 los niños que disfrutan de la actividad que les otorga calidad de vida.

“Hay más chicos en carpeta, esperamos integrar a más de ellos y a más profesores”, señaló el vicedirector quien junto a los profes, promueven el desarrollo de las actividades físicas, la camaradería y el sentido de pertenencia en grupo, promovidos por la natación, que fomentan la inclusión social y el apoyo mutuo.

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