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Fátima Grebinski (28) denunció a su ex pareja, Daniel Oscar D. R. (28) en San Ignacio. «Es un sujeto peligroso y estuvo preso ni dos semanas, ahora está libre y tengo miedo de que me mate», alertó y consideró insuficiente la medida de prohibición de acercamiento vigente hasta el 26 de diciembre. «Ni siquiera el botón antipánico me dieron», lamentó.

Fátima Grebinski (28), una de las pocas camioneras de la provincia de Misiones, se encuentra en una lucha constante no solo por mantenerse segura, sino también por buscar justicia. Su expareja y padre de su hija de un año, que estuvo preso por un episodio de violencia y amenazas, fue liberado hace pocos días bajo juramento, situación que la aterra porque anteriormente, según denunció, amenazó con matarla y hasta habría querido prender fuego la casa en la que vivía junto a sus hijos. Considera insuficiente la medida de prohibición de acercamiento (vigente hasta el 26 de diciembre) decretada por el juzgado que lleva adelante la causa por violencia familiar.

El acusado es empleado en una arenera de San Ignacio, y se llama Daniel Oscar D. R. (28). De acuerdo a lo que manifestó la denunciante, la convivencia en pareja duró no más de siete meses. «En principio todo era color de rosas. Me separé embarazada de tres meses porque me empecé a dar cuenta de cómo realmente era y a sufrir violencia», admitió.

La situación se tornó aún más desesperante -dijo- hace un par de meses cuando descubrió que el hombre «amenazó con un arma de fuego y en complicidad con un primo a otra persona que conozco» para que «incendiara mi vivienda» en la localidad de San Ignacio. «Por suerte se negó a hacerlo y me lo contó, pero terminó lastimado», alertó, y apuntó que el contexto de alto riesgo la motivó a mudarse a otra localidad agregando una capa adicional de urgencia a su reclamo de justicia.

«Él (acusado) tiene una perimetral pero más allá de haber tratado de incendiar mi casa, la misma en la que duerme su hija, me amenazó para que retirara las denuncias», relató la víctima y se quejó porque «es un sujeto peligroso y estuvo preso ni dos semanas, ahora está libre y tengo miedo de que me mate». Justificó su temor diciendo que «si trató de prendernos fuego es capaz de cualquier cosa y parece que la justicia está esperando que me mate para hacer algo o verme toda quemada junto a mi pequeña».

«Tengo mucho miedo»

Fátima es conocida en la provincia por ser una de las pocas mujeres camioneras, profesión dominada por hombres. Su historia y su vida han tenido trascendencia debido a esta condición. Sin embargo, hoy su lucha va más allá de romper barreras de género en su trabajo, se trata de su seguridad y la de sus hijos. «No quiero esperar a que nos pase algo, por eso expongo nuestro calvario, sabiendo que hay muchas mujeres aguantando maltrato o hasta son asesinadas por inacción de la justicia», reclamó.

En una de las denuncias policiales que hizo, en agosto de este año, describió que su ex pareja y el primo atacaron a un hombre llamado Celso. «Daniel le había agarrado del cuello y Cristian apuntado con un arma de fuego y le dijeron ‘te doy media hora para ir a sacar los cables del medidor de la casa de Fátima y prender fuego la casa de ella, sino te vamos a matar'». Dejó constancia que estaba en plena vigencia una prohibición de acercamiento.  

El 8 de noviembre tuvo que acudir nuevamente a la dependencia policial para denunciar una amenaza. Describió que su ex pareja se detuvo frente a su domicilio, subido a una moto, y vociferó: «Retirá las denuncias o sino me vas a encontrar, yo no le tengo miedo a la policía ni a los jueces. Vos sabés quién soy yo». Esa acusación derivó en la detención del hombre que, bajo caución juratoria y con la intervención de un abogado, recuperó la libertad el 22 de noviembre.

«Tengo mucho miedo. Encima ni siquiera el botón antipánico me dieron pese a que conocen el calvario que estoy viviendo», admitió la transportista. «Mandé a mis otros hijos a casas de parientes por seguridad y estoy pensando en vender todo e irme lejos, porque no se puede vivir así. Me estoy enfermando. No como, no duermo. Ni siquiera me animo a salir a trabajar porque no sé qué puede llegar a hacer este tipo con mis cosas, con mis hijos», advirtió.

Prohibición de acercamiento

La libertad bajo caución juratoria del acusado fue dictaminada en paralelo con la prohibición de acercamiento y contacto «a la persona, al domicilio y a los lugares de circulación y concurrencia» de la víctima «hasta una distancia menor de 200 metros». El dictámen del Juez de Instrucción 2 de Jardín América, Roberto Sena, apunta que «la prohibición importa suspender todo tipo de contacto físico, telefónico, de telefonía celular, por correo electrónico y de cualquier otro medio que signifique intromisión injustificada, personalmente como así también través de terceras personas, bajo apercibimiento de ordenarse la inmediata detención por el tiempo que dure la instrucción de la presente causa», y deberá presentarse una vez por mes en la Comisaría de San Ignacio.

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