Por 400 ladrillos que garanticen presencialidad plena en la escuela

GENERAL

La Escuela Marina Argentina lanzó una campaña para recaudar materiales y ampliar un galpón que permita a sus alumnos de 4° y 5° grado, asistir diariamente a la escuela.

La Escuela Provincial 76 Marina Argentina lanzó una campaña solidaria para reconstruir un viejo galpón que les permita tener presencialidad plena a todos sus alumnos. El objetivo es finalizar las obras para su 104° aniversario que se celebra el 1 de octubre.

Un alumno, un ladrillo

En total, 256 alumnos asisten a la escuela 76. De ellos, sólo los niños de 4° y 5° grado permanecen en burbujas, debido a la alta matrícula. Por ello, desde el establecimiento idearon la campaña solidaria “un alumno, un ladrillo”, con el objetivo de reconstruir un salón que utilizaban como galpón para “ampliar las burbujas y que todos los estudiantes tengan la posibilidad venir diariamente”, contó la directora de la escuela, Isabel Soroneski.

La propuesta de la campaña es que “cada alumno, exalumno y familiares traigan de su casa o la de sus vecinos o de algún amigo, un ladrillo”, contó. Con esta convocatoria, intentan que “los chicos sean parte de la escuela, de su construcción y de su historia. Ya la consideran muy suya y saben lo que implica mantenerla. Hace 85 años estamos acá y siempre hay cuestiones que arreglar para mantener en condiciones nuestra casa”.

400 ladrillos

En total, necesitan 400 ladrillos, tirantes, machimbres para reparar la madera, una puerta y tres ventanas.

Su objetivo es que el 1° de octubre, el día de su cumpleaños, tengan el aula lista para dejar atrás la modalidad virtual.

Nunca tuvieron edifico propio

La Escuela 76 es una de las más antiguas de la provincia y, en sus casi 104 años, nunca tuvo lugar propio. Al comienzo enseñaban en un edificio sobre la Av. Uruguay, pero desde 1935 se trasladaron a una vieja casa remodelada que alquilan sobre San Marcos 3846, en el barrio Villa Urquiza.

Desde entonces, siguen allí y su sentido de pertenencia hacia “su casa” (como la definen ellos) es tan grande que se niegan a dejarla. “Nos ofrecieron otros lugares, pero esta casa es histórica y la sentimos nuestra. Es un sentimiento muy especial y para nosotros es muy importante poder quedarnos acá”, explicó.

Y aunque las obras de mantenimiento son constantes por ser una casa tan antigua, la comunidad educativa de la 76 siempre logra mantener la escuela en buenas condiciones. A pesar de que cuatro años atrás, Soroneski dijo a este Diario que su intención era comprar la casa, todavía la siguen alquilando porque “el propietario quiere vender, pero todavía no se logró un acuerdo”.

Comparten el lugar

Son tres instituciones las que comparten la vieja casona: “Estamos junto a un NENI y una escuela nocturna”, contó. Y aunque la cantidad de gente que asiste diariamente es significativa, “el edificio está bien, no lo dejamos caer”.

Otros proyectos

Además de la campaña para juntar ladrillos y otras herramientas de construcción, Soroneski adelantó que “también estamos trabajando con varias propuestas de proyectos de innovación y medio ambiente junto a la supervisora Catalina Jure”.

Por otra parte, la directora de la Escuela 76 contó que “estamos implementando el reemplazo de los basureros comunes por las botellas de amor y contenedores exclusivos para papeles y material orgánico”, contó y agregó que “con las tapitas de gaseosas estamos revistiendo murales y pisos”.

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