El tipo de estafa más común hoy en día se asocia a las compras online, pero las mayores pérdidas individuales fueron causadas por estafas de inversión, estafas piramidales y de crypto.

Actualmente, los ciberdelitos que no involucran “hackeo”, como las estafas en las redes sociales, ahora son más rentables que cualquier otro método para engañar a las personas, según BTR Consulting, consultora especializada en ciberseguridad.

Los individuos de hasta 45 años tienen el doble de probabilidades de ser víctimas de ciberestafas en las redes sociales que un adulto mayor; estos últimos cuando se convierten en víctimas, suelen entregar valores mucho más significativos (montos mayores) que el primer grupo.

Las estafas en las redes sociales comienzan con una publicación, un anuncio o un mensaje directo en la plataforma, generalmente por una persona falsa o una identidad sintética creada artificialmente, comprada o robada. La última técnica es popular porque ahorra a los estafadores la molestia de acumular “amigos” y seguidores para dar una apariencia más sustancial de legitimidad.

Las estafas de inversión son el tipo más rentable y tienen un disparador relevante: la industria crypto que, combinada con la falta de información y conocimiento, junto con la expectativa de ganar dinero rápido y fácil, hacen un cóctel letal.

El enfoque principal es promocionar una inversión en algo que en realidad no existe, y el dinero (generalmente criptomonedas) debe transferirse directamente al estafador para aprovechar la oportunidad. Las estafas de inversiones en las redes sociales a veces implican que el estafador se haga amigo y se gane la confianza del objetivo durante un período de tiempo antes de presentar su dinero.

De los diferentes tipos de estafas que observamos, por lo menos el 50% comenzó en las redes sociales. La segunda estafa más lucrativa de las redes sociales también implica acercarse a un objetivo durante un período de tiempo al establecer una intimidad falsa.

Esta es la “estafa romántica” y las víctimas dicen que generalmente comienza en Facebook o Instagram con un mensaje directo en lugar de a través de un sitio de citas. El estafador capta, seduce y establece confianza durante un período de tiempo, incitando a la víctima a pensar que se está desarrollando una relación íntima genuina antes de pedirle que envíe dinero (a menudo con el pretexto de que ocurre una crisis personal repentina). Los anuncios falsos de ofrecimiento online de productos implican un 40% aproximadamente de todas las estafas exitosas que se observaron durante 2021.

El 60% de las víctimas dicen que pagaron por un bien anunciado que nunca se envió. Este es otro tipo de estafa que es más común en Instagram y Marketplace de Facebook.

Recomendaciones

La primera línea de defensa contra las estafas en las redes sociales se encuentra en la configuración de “perfil privado”, aplicada para limitar la cantidad de intentos que pueden hacer los agresores.

Los intentos de estafa también provienen con mayor frecuencia de “avisos falsos” en las redes. Descartar mails y comunicaciones que impliquen solicitud de dinero o beneficios, llamar o hablar directamente con el supuesto remitente para confirmar que es una solicitud legítima.

Los estafadores online usan cuentas hackeadas o falsas para aparentar ser un amigo, familiar, banco, fintech, institución oficial o Gobierno.

Las estafas en las redes sociales se dirigen con mayor frecuencia a los usuarios más jóvenes; en la actualidad, los estafadores todavía buscan captar la atención de las personas mayores.

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