El guardián de las orquídeas, listo para devolverle el encanto al monte

GENERAL

Leandro Martínez cultivó in vitro cientos de miles de especies nativas para repoblar las reservas naturales, mitigando el daño producido por los incendios y el desmonte.

El orquideófilo obereño Leandro Jonathan Martínez (33), quien tiene en proceso de registración ante la Royal Horticultural Society (RHS) de Inglaterra el décimo híbrido concebido íntegramente en su laboratorio, está listo para comenzar el proyecto por el cual se viene preparando desde hace varios años en razón del enorme impacto ecológico que producirá en Misiones.

Está decidido a mitigar el daño producido por la deforestación y los incendios forestales, repoblando las reservas naturales protegidas y atractivos turísticos provinciales con cientos de miles de las más de 140 especies nativas de orquídeas y sus variedades -muchas en peligro de extinción- que él mismo cultivó in vitro y actualmente están en fase de multiplicación masiva, paso previo a la aclimatación en viveros e inserción en el monte.

Miles de especies cultivadas in vitro para repoblar el monte misionero.

La iniciativa, que se gestó en un contexto «de amor y respeto hacia la naturaleza, pero también de mucha preocupación por el daño que está sufriendo», tal cual explica cada vez que es consultado, cuenta con el respaldo del Ministerio de Ecología de Misiones, organismo a partir del cual se pretende involucrar inicialmente a los guardaparques que custodian las áreas protegidas, pero a nivel macro el resultado busca comprometer a toda la sociedad.

Martínez tuvo la posibilidad de reunirse con el titular de la cartera de Ecología de esta provincia, Mario Vialey, a quien explicó en detalle los alcances de su propósito solidario, la planificación en la que se basará para llevarlo adelante y el entusiasmo fue tal que el propio funcionario visitó su laboratorio en Oberá, una especie de base de operaciones donde las orquídeas son amas y señoras.

Cada frasco de siembra contiene alrededor de 10 mil semillas dispersadas para su germinación.

«Coincidimos en que no sólo debemos preocuparnos, sino también ocuparnos para mantener saludable el considerado pulmón verde de nuestro país y el objetivo de repoblar la selva con especies nativas de orquídeas y sus variedades tiene que ver con eso”, manifestó el obereño y en la misma línea aseguró que “no termina ahí, el proyecto es mucho más amplio e involucra a toda la sociedad a partir de capacitaciones, charlas en escuelas y colegios, hasta sueño con la creación de un semillero que reúna en un solo lugar a todas las especies misioneras. En ese camino el respaldo del ministro es importante para poder llegar al objetivo».

Esta es la fase de separación de plantas elongadas que dará inicio al proceso de pre aclimatización.

Resguardar y concientizar

Leandro es un apasionado de la naturaleza, con especial predilección por las orquídeas misioneras que cultiva desde hace más de una década, alternando con su profesión de técnico mecánico dental.

«Una vez vi una orquídea que tiene forma de bailarina -la Gomesa bifolia u orquídea patito- y empecé a indagar. No pensé que me iba a enganchar tanto», afirmó el obereño desde su laboratorio donde pasa las horas rodeado de cientos de miles de especies germinadas en frascos que en un futuro no muy lejano le devolverán el encanto al monte.

Luego es momento del control de enraizamiento y ciclo de nueva brotación.

La belleza de la Gomesa bifolia lo impulsó a indagar sobre las orquídeas, sus variedades, las formas de cultivarlas y de manera autodidacta también empezó a estudiar química y experimentar con fórmulas caseras, sin demasiados recursos ni herramientas sofisticadas para iniciar el proceso de germinación.

El paso inicial de manera artesanal le ofreció la chance de conocer a otras personas con la misma pasión -tanto en la provincia como en el resto del país-, compartir experiencias y mejorar los métodos de producción llegando a la tecnología de la que dispone actualmente.

Proceso de rustificación en el vivero para evaluar el período de supervivencia de las especies.

Forma parte de la Asociación de Orquideófilos Zona Centro y de un grupo similar creado en Leandro N. Alem, siendo uno de los referentes por lo que constantemente brinda asesoramiento gratuito y charlas en instituciones educativas, organizaciones civiles y fuerzas ligadas al cuidado y protección del medioambiente.

«Debido a la cantidad de incendios que hubo años anteriores -y sigue habiendo en la actualidad- además del desmonte, se están perdiendo muchas especies nativas y otras tantas están en peligro de extinción. El objetivo en primera instancia es multiplicar de manera masiva las orquídeas que están en peligro y luego las demás, tanto en parques provinciales como en áreas protegidas», explicó Leandro.

Control de calidad de la planta, con el objetivo de obtener buenas semillas.

En ese punto dijo ser consciente de «que no voy a cambiar el mundo con esto que hago, pero cientos de miles de orquídeas van a devolverles la magia, la energía, el encanto que perdieron los montes por el daño producido por el ser humano. Más allá de eso estoy convencido de que tenemos la obligación de pensar en las generaciones que vendrán, en los hijos de nuestros hijos, dejando para ellos un mundo con naturaleza viva».

«Gracias a la tecnología y la genética no hay que esperar mucho tiempo. Los procesos se pueden acelerar, tanto que en estos momentos tengo miles de especies en frascos, esperando para aclimatar e insertar en las áreas protegidas por guardaparques o donde se considere más adecuado, con instrucciones en el seguimiento porque los controles serán anuales hasta que florezcan y luego empezará la multiplicación en forma simbiótica», detalló.

Polinización para generar semillas para la siembra, en este caso, con una especie no nativa.

En ese contexto, Leandro reveló orgulloso: «Desde hace años vengo produciendo y plantando orquídeas de manera anónima, pero estoy listo para resguardar nuestras especies en áreas naturales poniendo especial hincapié en el cuidado y apuntando a que tanto locales como visitantes no se las lleven, generando conciencia desde las escuelas para los chicos marquen el camino del cuidado del medioambiente».

«Siempre les digo a los turistas que cuando visitan Misiones no roben las orquídeas, que no las arranquen, que se lleven una foto como recuerdo, pero no el patrimonio de los misioneros, porque estas orquídeas únicamente hay en la provincia y si las sacan de su hábitat, se terminan muriendo», puntualizó.

«Cientos de miles de orquídeas van a devolverles la magia, la energía, el encanto que perdieron los montes por el daño producido por el ser humano», dijo Leandro.

Décimo híbrido en la RHS

El décimo híbrido concebido en el laboratorio de Martínez, que actualmente está en trámite de registración ante la Real Sociedad de Horticultura de Inglaterra  (RHS, por sus siglas en inglés) tuvo la participación de Sandra Navarro de Tomadin, de Villa Ocampo, provincia de Santa Fe.

La orquideófila es propietaria del vivero Orquisan y en esta oportunidad se ocupó del proceso de aclimatación, además de gestionar los trámites -junto a Eduardo Finkelstein- ante la entidad fundada en 1804 con el objetivo de promover la jardinería y la horticultura en Gran Bretaña y en Europa. «Poder registrar un nuevo híbrido es un reconocimiento», ponderó el obereño.

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